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La llegada César Barros a La Polar: La Caída del Halcón Naranja

Por Héctor Kol (Blog)

Algunos de mis amigos y cercanos me han hecho sentir como si estuviera faltando a una obligación al no referirme a la partida de César Barros desde las vísceras de la “exitosa” Industria Salmonera y su arribo a la no menos “exitosa” empresa del retail LA POLAR.
Debe ser porque alguna vez el reconvertido dirigente señaló a sus cercanos que yo era el principal enemigo de la Industria tóxica a la que él le prestaba servicios distinguidos.
Cualquiera podía ser enemigo de una industria que violaba las normas que ella misma escribía y las leyes que promulgaba la Bancada Salmonera que encabezaba el ahora ECO-SENADOR Horvath. No hay mérito alguno en ser enemigo de una industria que vivió de los subsidios estatales y de la explotación laboral y de la Naturaleza. Es una obligación serlo.
Pero es verdad. No había querido referirme a esa pérdida de categoría del ilustre sofista y dirigente de Colo Colo porque entiendo este cambio de trinchera como un descenso, algo parecido a lo que le ocurrió a River Plate de Argentina gracias a los “exitosos” dirigentes que se hicieron cargo de esa tremenda institución deportiva.
Con su partida a LA POLAR, César se fue a la “B”…
En efecto, César Barros llega a LA POLAR para convencer a apenas 420 mil personas de que el negocio es “exitoso” y que las repactaciones unilaterales de deudas, donde el que debía 100 quedó debiendo 500 o más, es parte de ese éxito. No por nada, hasta antes del escándalo denunciado por el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC) a principios de Junio, LA POLAR era una empresa “top ten” entre las acciones mejor transadas en la Bolsa de Valores de Santiago, donde pululan los expertos y doctorados en las nuevas Ciencias Ocultas: las Ciencias Económicas…
En sólo una semana, las acciones de LA POLAR habían caído en un 70% su valor especulativo. No es que hayan desaparecido el 70% de los refrigeradores de LA POLAR, ni el 70% de las cocinas a gas, ni el 70% de las estufas ni el 70% de los vendedores ni similar porcentaje de sus graciosas promotoras. Lo que desapareció fue el 70% del valor inventado por los economistas imitadores del Mago Merlín.
¿Qué tiene de mérito hacerse cargo de esa tarea cuando acá, en todo el Mar Austral, César Barros se hizo cargo de otro fraude, el de la Industria Salmonera, convenciendo a MILLONES de personas (y no sólo a miles) respecto del “éxito” de una Industria que nunca tuvo posibilidades de triunfar y que terminó devorada por piojos, bacterias, hongos y virus?
¿Qué mérito puede tener si llega a convencer al Director del SERNAC para que retire las demandas que ha presentado contra sus ahora empleadores, si durante 4 años mantuvo “viva” a una Industria que desapareció en el año 2007 y convenció a un Gobierno SOCIALISTA y al Cappo di Tutti del Partido gobernante, al Senador Camilo Escalona, que Privatizar el Mar Austral chileno para pagarle las deudas a las salmoneras noruegas, españolas y japonesas, era el re-inicio del “éxito” perdido?
En consecuencia, César Barros ha perdido masividad. De venderle la pomada (o la pescada, más bien) a 17 MILLONES de chilenos, ahora la venta se la hará apenas a 400 mil y fracción, incluido a Jorge Zabaleta, el actor “rostro” de la multi-tienda que quizás alcanzó a cobrar su sueldo antes de la debacle.
Pero, ¿cuáles serán las funciones de César Barros en LA POLAR?
Quizás, evitar que al Estado se le ocurra poner nuevas regulaciones a la industria del retail para que a sus clientes les roben menos. Si así fuera, César Barros necesitaría de la colaboración de al menos la Comisión de Economía de la Cámara de Diputados y de la de Hacienda del Senado.
¡Eso es pan comido para el auto-designado Fundador de Puerto Montt y Descubridor de Chiloé!
Para evitar que el Estado se pusiera serio y racional en relación a la Industria Salmonera, Barros siempre contó con la colaboración del parlamento completo. En primera votación de la Ley de Privatización del Mar, los salmoneros obtuvieron, en la Cámara Baja, 92 votos a favor de sus intereses. Los que nos oponíamos a eso… apenas logramos UNO, el de René Alinco, ahora reconvertido a Diputado por Hidroaysén.
Y en la “nueva” regulación a la Industria salmonera, el éxito fue total: de las 54 propuestas que hizo Salmon-Chile (liderada por Barros) a una Mesa Salmonera de Trabajo, la agencia publicitaria impuso 48… y se trajo al Coordinador de esa Mesa a trabajar a AQUACHILE… Eso se llama quedarse con pan y pedazo.
Por eso, que César se vaya vender otras pomadas cuando en esta pomada salmonera evidentemente tuvo un éxito real, es una pérdida para el país.
Porque este país vive de inventos, de creerse el cuento del liderazgo, de que “curado manejo mejor” y de que Hidroaysén es necesario para el “desarrollo”; de que Arturo Martínez (el César Barros de la CUT) es Socialista y de que a los salmones se les puede alimentar con levaduras y criar en balsas-jaulas de cobre … De eso vive y de eso se reproduce este país. De fantasías.
LA POLAR es una tienda del retail, es decir, de las que compran barato y venden caro, donde comprar al contado SALE MÁS CARO que comprar a crédito y donde el vendedor gana un 2% de comisión si te entrega el televisor fiado y sólo un 1% si se lo pagas al contado… ¿En qué otro país algo tan ridículo y tan irracional puede ser legal?…Sólo en un país donde se privatizó el mar. En este país.
Y por otras características históricas de lo que es el retail es que me atrevo a decir que la pérdida de categoría del ilustre personaje en comento es total.
El retail se puede considerar la actividad heredera del antiguo “semanero”, un personaje popular que con un carro o una camioneta recorre o recorría los barrios pobres para entregar artículos de línea blanca o ropas que se cancelaban en cuotas semanales con un pequeño interés.
Ahora los “semaneros” atienden en malls y shopping centers, donde pagan arriendos por metro cuadrado edificado… tal como las salmoneras pagaban el uso del mar de todos los chilenos: por metro cuadrado. Que los salmoneros en realidad ocuparan metros cúbicos, es sólo un detalle. En el Parlamento chileno sólo se sabe multiplicar el largo por el ancho… y las leyes, a lo más, tienen dos dimensiones…
El semanero era un “matutero” por excelencia, trayendo artículos importados de mala calidad que sólo por ser extranjeros eran codiciados por los pobladores pobres… tal como los salmones: extranjeros y de mala calidad, llenos de microbios y tráfico de influencias.
El semanero nunca pagaba impuestos… A los salmoneros ni siquiera se los cobran: toda la vida trabajaron a pérdida…
El semanero va a desaparecer…los salmoneros también.
Y entonces es cierto. César Barros parece pintado para los neo-semaneros; ambos fraudes tienen características casi hermanas, son empresas o industrias que viven de la publicidad que además descuentan de sus impuestos (si es que los pagan) y Barros ha sido un ejemplo de eficiencia en revivir muertos a punta de AQUA.cl o de MUNDO ACUÍCOLA.
Pero las diferencias tampoco son menores: hay una cuestión de estilo de por medio
No es lo mismo vender estufas que filetes de salmón… aunque las estufas existan y los filetes no… Pero cuando se trata de una fantasía, por lo menos que esta tenga un toque de distinción y de humor.
Y en ambas facetas… te extrañaremos, César.
Extraido de Sin Represas… Sin Salmoneras
Título Original: “La Caída del Halcón Naranja”
Por Colaborador @ginniasa

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