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Rapa Nui, de la alegría al horror

Por Wladimir Painemal

¿Quién ganará finalmente? ¿Un pueblo que recupera dignamente su memoria o los sacrosantos intereses del Mercado? Como mapuches y a la distancia, solo nos vale entregar una palabra de aliento. Queridos hermanos, queridas hermanas, no se dejen derrotar por la pena y el dolor. Luchen por aquello que les pertenece.

Cuando conocí a los primeros hermanos/as Rapa Nui quedé con la sensación de estar frente a un pueblo alegre y festivo. Fue en los 90′, en el marco de encuentro de universitarios indígenas en Santiago, la capital del “Reyno” de Chile. Allí, mientras los delegados mapuches, serios y solemnes, debatíamos sobre las implicancias del colonialismo chileno en la educación superior, ellos, absolutamente a contracorriente, optaban por guitarrear canciones polinésicas y bailar semidesnudos en un patio cercano. Y lo hacían a un volumen tal que la molestia no tardó en manifestarse en varios de los presentes. Por mi parte, los observé entre maravillado y envidioso. Mientras nosotros, en español, criticábamos el colonialismo del Estado chileno, ellos, cantando y bromeando como niños en su lengua, nos daban una verdadera lección de resistencia cultural. Hechos y no palabras, acciones y no discursos, parecían decirnos sin decirlo aquella memorable jornada. 

No cabía duda. Ese grupo de Rapa Nui, entre los que estaba el popular Hotu Iti, hoy rostro de televisión y quien por entonces participaba activamente del movimiento estudiantil, era muy diferente al resto de nosotros. Disfrutaban la vida de la misma forma como decían añorar su lejana isla. Lo suyo, nos contaban, no era la vida de ciudad, no al menos la de Santiago, sino el contacto con el mar, las cabalgatas por la playa, las fogatas a medianoche, los deportes náuticos, hacerse hombres desafiando las olas del Pacífico y conquistar turistas –de preferencia europeas, reconocían- con leyendas del Manu Tara. ¿En qué momento los mapuches nos pusimos tan serios y graves? ¿En que momento extraviamos la chispa, la alegría, la fiesta de ser quienes somos? ¿Algo tendría que ver nuestra larga historia de maltratos y despojos sufridos como pueblo? Claro, razonaba en ese entonces, a miles de kilómetros del continente, en medio de la Polinesia y lejos, lo más lejos posible de las garras de Carabineros y su brutalidad, ¿qué otra cosa podías hacer sino cantar, bailar y ser feliz?

No dejo de recordar todo esto al ver las terribles imágenes de represión que nos llegan desde la isla. Jóvenes, ancianos, mujeres y niños agredidos brutalmente, baleados con perdigones simplemente por decir basta y reclamar lo que siempre ha sido suyo. No puedo sino pensar en cómo un gobierno en teoría democrático se entregó con tal ahínco a la lógica ochentera -y golpista- del “enemigo interno”. ¿Qué hay detrás de tal arrebato de violencia institucional?: Simplemente el resguardo de la propiedad. Pero no de cualquier tipo de propiedad. No al menos la de los clanes Rapa Nui, consignada en diversos tratados históricos pero negada por las autoridades chilenas de ayer y de hoy. No, no era aquella la propiedad que el ministro Hinzpeter y su “nueva derecha” buscaban resguardar enviando a Rapa Nui sus perros de presa. Hablamos más bien de la “propiedad privada”, aquella sagrada figura sobre la cual se asienta el modelo económico chileno, piedra angular de la actual administración de la misma forma como lo fue por 20 años para la Concertación. “Esta política represiva es inaceptable… Ha habido un uso de la fuerza absolutamente desproporcionado”, escuché decir al senador socialista, Juan Pablo Letelier. Claro que es inaceptable, honorable senador. Tanto como aquella que padeció, bajo los gobiernos socialistas de Lagos y Bachelet, nuestra propia gente en los campos del sur.

Un destacado autor liberal nos dice que “el derecho de propiedad deviene del trabajo”. Como cobra relevancia este argumento el día de hoy. El estereotipo de los indígenas como “flojos y borrachos” no se explica sino bajo esta argumentación economicista, la misma que justificó el saqueo de nuestros territorios en el afán de que fueran ocupados por gente “trabajadora”, gente “de progreso”. Es lo que estuvo detrás de la ocupación militar chilena de Wallmapu a fines del siglo XIX. Y, por cierto, lo que llevó a las autoridades, tan solo un par de décadas después, a transformar Rapa Nui en hacienda de ganaderos gringos y a su bella gente en esclavos. O por usar un eufemismo, en “mano de obra barata”. Este argumento, como podrán notar, esconde una gran cuota de racismo solapado. Se nos dice, siempre sin decirnos, que esta gente en su holgazanería no sabe trabajar y mucho menos producir. Es lo que argumentan los dueños de las propiedades recuperadas desde hace semanas por los diversos clanes. Denuncian que sus “bienes” y “tierras” han quedado al arbitrio de sujetos “sin lógica de inversión”. Mucho menos con nociones de “mercados de futuro”, un verdadero desastre para una isla con “ventajas comparativas únicas”, señalan indignados. En definitiva, no son “homos económicus”, sino sucios hippies, vividores del día y meros contempladores de una riqueza que poco y nada les interesaría explotar. ¡Horror!

¿Sabrán aquellos inversionistas lo delicado de mantener el equilibrio natural en una isla tan frágil y pequeña? ¿Conocerán todos sus horizontes, los atardeceres? ¿Qué ven ellos cuando observan los bellísimos moais? ¿Solo roca volcánica virtuosamente tallada? ¿Una oportunidad de negocios? ¿Logran acaso percibir su trasfondo espiritual y cosmovisionario? En Rapa Nui se está viviendo hoy un capítulo más en la histórica lucha de nuestros pueblos. La lucha Rapa Nui es también la lucha mapuche en el sur. ¿Triunfará la avaricia comercial de unos pocos? ¿Serán pisoteados sus derechos y con ello la infinita alegría de su gente? ¿Seguirán siendo ellos, como lo fueron antes sus abuelos, mano de obra barata de hoteles, pubs y agencias extranjeras de turismo? ¿Seguirán sus danzas ceremoniales acompañando el trasnoche de embriagados turistas del primer mundo? ¿Quién ganará finalmente? ¿Un pueblo que recupera dignamente su memoria o los sacrosantos intereses del Mercado? Como mapuches y a la distancia, solo nos vale entregar una palabra de aliento. Queridos hermanos, queridas hermanas, no se dejen derrotar por la pena y el dolor. Luchen por aquello que les pertenece; no hectáreas más o hectáreas menos, ¡luchen por su isla!, ¡reivindiquen al mundo su extraviada soberanía como nación!. Honren, como tratamos de hacerlo nosotros en el “conti”, la memoria de sus ancestros. Pero sobre todo, nunca pierdan su alegría. En ella nos encontraremos, más temprano que tarde, como pueblos y naciones libres.

  * Antropólogo mapuche. Subdirector del Periódico Azkintuwe.
Extraido de AZKINTUWE
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Violenta represión por parte de Carabineros en Rapa Nui

Con siete detenidos, cuatro heridos menores y una persona con una herida de gravedad terminó la orden de desalojo de una vivienda, ocupada por un funcionario de la Secretaría de Justicia en Rapa Nui, conocida como Isla de Pascua.
“Una persona fue herida con perdigones y parece que perdió su ojo”, informó Fernanda Lizana, colaboradora del Parlamento Rapa Nui en Santiago, quien agregó que el número de detenidos y heridos es la cifra oficial, pero al parecer la situación sería más grave que lo anunciado.
Los hechos se generaron cuando la unidad de Fuerzas Especiales en la Isla desalojó la propiedad recuperada por el clan Tuko Tuki, que se ubica en el centro de Hanga Roa.
La acción policial comenzó minutos antes de las 6:00 de la mañana, con unos 45 efectivos fuertemente armados. Al momento de presentarse en el lugar, Claudio Tuki Hito les mostró una notificación hecha al Estado de Chile por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), enviada el 3 de noviembre, en la que conmina a fundamentar los argumentos que tiene para realizar desalojos en terrenos ancestrales de los rapanui, recientemente recuperados, dado que ellos son los habitantes originarios de la Isla.
En un comunicado enviado por los rapanui, dicen que “los carabineros no tomaron en cuenta este documento y entraron disparando balas al aire y golpeando con sus fusiles a las personas que a esa hora dormían. Así se llevaron a tres miembros del clan Tuko Tuki, que habían sido f
ormalizados este 2 de diciembre por el juez de letras de Isla de Pascua, Bernardo Toro, en el contexto de un proceso judicial por amenazas y violación de morada con intimidación, que es conducido por el fiscal especial Guillermo Felipe Merino”.
En este momento la situación en la isla se ha endurecido y se esperan reacciones de la comunidad originaria de Rapa Nui, respecto de lo que ha sucedido y una posición del Gobierno ante la cruda represión ejercida en contra de los miembros de la comunidad que ocuparon la propiedad.
En la incursión policial se llevaron a tres miembros del clan Tuko Tuki, que habían sido formalizados este 2 de diciembre por el juez de letras de Isla de Pascua, Bernardo Toro en el contexto de un proceso judicial por amenazas y violación de morada con intimidación, que es conducido por el fiscal especial Guillermo Felipe Merino. Los imputados que fueron detenidos son: Roberto Ika Pakarati, Verena Ika Pakarati y Margarita Pakarati Tuki. También fue detenido Ricardo Hito. Ahora los detenidos se encuentran en la sexta Comisaría de Mataveri.
Se sabe que cuando terminó el operativo, Carabineros sacó las banderas rapanui que flanqueaban la propiedad en disputa y procedió a quemarlas. Lo mismo había hecho el pasado 7 de septiembre cuando desalojaron momentáneamente el hotel Hanga Roa.
REACCIÓN DE LOS RAPANUI TERMINA CON HERIDOS
Una parte importante de la comunidad de la Isla ha reaccionado con ira frente al actuar de los uniformados, de excesiva violencia, y dos horas después de este operativo, unos 25 rapanui intentaron recuperar el terreno desalojado en el que permanecía un contingente de Carabineros, usando piedras y palos. Fueron repelidos con balas y balines resultando heridas al menos cinco miembros del pueblo originario.
Ricardo Tepano (algo más de treinta años) es el isleño más grave. Recibió numerosos perdigones en el rostro. Uno de ellos ingresó por un ojo desvaneciéndose inmediatamente. A dos horas de ocurridos los hechos no recupera la conciencia. También resultó herido el presidente del Parlamento Rapa Nui Leviante Araki (50), quien fue estrangulado y golpeado en el suelo por cuatro carabineros. Además, le dispararon numerosos perdigones que tiene esparcidos por su cuerpo.
Gaspar Tepihe (42) también resultó herido por proyectiles disparados por Carabineros. Aunque sus heridas no parecen graves la falta de atención médica le ha hecho perder una gran cantidad de sangre. Dos miembros del Clan Hito recibieron proyectiles. Se trata de Rodolfo Hito (38) y Sita Hito (50).
Todos ellos se encuentran en el hospital de la Isla. Los más graves serán trasladados de urgencia al continente en el avión ambulancia.
LOS RESPONSABLES DE LA VIOLENCIA EN LA ISLA
Marisol Hito, vocera del Clan que lleva su apellido, responsabilizó al ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter de lo ocurrido. Sostuvo que “aquí lo que se imponía era una solución política, basada en el diálogo y en el respeto de los derechos rapanui, no en la violencia”.
La representante de los Hito asegura que los instigadores de esta violencia “son un grupo de empresarios y ex autoridades locales encabezadas por Petero Edmunds Paoa, Daniel Platovsky y Alberto Hotus. Ellos realizan numerosas y diversas acciones con el fin de imponer la violencia en la Isla y así poder recuperar sus cuotas de poder y conseguir la privatización de la Isla de Pascua en su propio beneficio”. Y agregó que lo que intentan estas personas es sacar a la gobernadora Carmen Cardinali “con el fin de imponer la represión al pueblo rapanui”, enfatizó.
Minutos después de ocurridos los hechos, el vocero del clan Tuko Tuki, Muta Hey Tuki sostuvo, en la misma línea de Hito, que “lo que ocurre aquí es por culpa del Gobierno, por no querer resolver los problemas por medio del diálogo directo con las familias. Aquí hay un conflicto entre el pueblo rapanui y el Estado de Chile”.
Poco antes que se desatara la violencia policial, Muta había expresado: “Estamos a la espera del resultado de las mesas de trabajo en las que el Gobierno debiera devolvernos nuestras tierras. No puede ser que cuando queda tan poco para que esto ocurra –primeros días de enero- el Estado decida desalojarnos de nuestra tierra”, subrayó.
Muta Hey asevera que esta decisión es una “provocación del juez Toro, quien no quiere que los conflictos (por demandas territoriales) que sacuden a la Isla se resuelvan pacíficamente”. Y añade que “él sabe -el juez- que el pueblo rapanui tiene sed de justicia, sabe que mi familia ha esperado durante muchos años el momento de poder recuperar nuestras tierras. Y sabe que no estamos dispuestos a abandonarlas”.
Hey Tuki estima que detrás de la decisión del juez existe un grupo de empresarios y ex autoridades isleñas “que no aceptan haber perdido el poder”, entre los que señala a Petero Edmunds, Alberto Hotus, Benjamín Paoa y Petero Riroco. Dice que ellos, junto al presidente de Sasipa, Daniel Platovsky –quien actuaría como cabeza- estarían intentando una salida violenta a la crisis que vive la Isla. El objetivo: conseguir detener el proceso de recuperación de tierras, recuperar el poder y privatizar la isla en su favor.
Muta Hey informó, además, que Edmunds y Hotus presentaron hace una semana una querella contra la gobernadora Carmen Cardinali ante el Juzgado de Letras de Isla de Pascua, acusándola de promover “tomas ilegales”, causa por la cual deberá declarar el próximo 6 de diciembre. “Con esta acusación y sus ‘marchas por la paz’, buscan defenestrar de su cargo a Cardinali y volver a controlar el poder en la Isla”, dice Hey, quien asegura que  su familia y el pueblo rapanui “quieren una solución pacífica, basada en el diálogo y en la restitución de tierras”. Pero también advierte que “el pueblo rapanui está unido y responderá como un solo cuerpo en caso de ser agredido”.
LAS TIERRAS OCUPADAS 
Cabe tener presente que los Tuko Tuki poseen 5,5 hectáreas de tierras en el centro cívico de Hanga Roa, capital de Rapa Nui. Allí se ubica la Gobernación, la Municipalidad, gran parte de las otras oficinas estatales, así como el BancoEstado y Entel. Estas empresas, al igual que el Fisco, no pagan por el uso de estos terrenos.
Son numerosos planos y documentos emanados por la Armada –cuando no había Conservador de Bienes Raíces– los que acreditan la propiedad de esta familia respecto de estos terrenos.
Las recuperaciones de los Tuko Tuki y de los Hito (Hotel Hanga Roa), son las más emblemáticas por lo valioso y estratégico de los terrenos en disputa.
El clan Tuko Tuki cuenta con el respaldo de los 28 clanes, así como del Parlamento Rapa Nui.
Extraido de El Ciudadano

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