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Educación: El SIMCE se ha Transformado en Principio, Medio y Fin

por Jorge Inzunza H.
 
En Slumdog millonaire (Danny Boyle, 2008) el protagonista Jamal Malik nos hace recorrer una sucesión de recuerdos agridulces en el contexto de su participación en el globalizado concurso ¿Quién quiere ser millonario? La cuestión de fondo es cómo un joven pobre era capaz de reconocer preguntas que no eran fáciles para “su nivel”. A lo largo de la película descubrimos que no eran las enseñanzas escolares la que lo habían conducido a acertar con las respuestas, sino sus experiencias de vida en las calles de la India. Deambulan en mi cabeza algunas imágenes de esta película cuando escribo esta columna sobre el SIMCE.

No quiero hacer una lectura ingenua de los resultados del SIMCE entregados esta semana. Quedarse en la superficie sería contentarse con el aumento de unos puntos en la prueba de lenguaje, con la disminución de la “brecha” entre estratos socioeconómicos, y con el aumento del rendimiento de las escuelas municipales y particular subvencionadas (todo esto en el 4° básico). Sumergirse a un nivel más oscuro, peligroso y sin oxígeno, sería preguntarse qué pasa en el 2° año medio, por qué la brecha aumentó, por qué persiste la brecha de género, y por qué las matemáticas no varían desde hace más de 11 años. 

Quiero pensar este SIMCE desde la óptica de las Ciencias Sociales y Humanas, y desde las Políticas Públicas, esto significa escapar del análisis de la Economía y las Ingenierías que han tendido a monopolizar el debate. 

Una primera discusión es sí la numerología anual que entrega el SIMCE nos dice algo de las escuelas o no. Y aquí podríamos responder lo que decimos cuándo se responde que los test de inteligencia miden… lo que miden los test de inteligencia, es decir, los puntajes SIMCE no dicen más ni menos que lo que miden: el rendimiento en unas habilidades acotadas en unas asignaturas acotadas. Nada nos dicen por lo tanto, de cómo se producen esos puntajes, cómo son las escuelas, cómo son los alumnos y alumnas, y no nos dicen eso, porque no es un objetivo de estas pruebas realizar un análisis cualitativo de la realidad. El SIMCE es un esfuerzo de síntesis que encasilla, categoriza y selecciona a las escuelas según un solo criterio: el rendimiento a una prueba estandarizada. 

Lamentablemente el SIMCE se ha transformado en principio, medio y fin. El puntaje ha sido exorcizado de su contexto original y parece decirnos “la verdad” única y fiel de nuestra educación. Es así como muchas escuelas vuelcan sus esfuerzos a restringir sus propuestas curriculares y en  seleccionar sólo a los “buenos” alumnos/as, expulsando a los “malos”… 

El SIMCE es hoy uno de los mejores indicadores de la segregación escolar. Pierre Bourdieu nos mostró cómo los sistemas escolares eran unas máquinas eficientes para naturalizar el orden social, es decir para no cuestionar mayormente por qué unos acceden con cierta facilidad a las mejores posiciones, mientras otros se quedan atrás. La meritocracia, tan defendida en Chile, tiene un sospechoso correlato con los niveles socioeconómicos de los alumnos/as, mientras más abajo nos ubicamos, el ascensor social que nos mueve parece estar más roído y oxidado. Así, las evaluaciones, el examen, siguiendo a Foucault son instrumentos para el control social que permiten justificar una relación de poder.

El SIMCE chileno nos revela una triste realidad. A medida que nuestras niñas y niños avanzan a través el sistema escolar la brecha de resultados aumenta progresivamente, correlaciona con la alta selectividad del sistema que para la educación media separa por un lado a las escuelas privadas, algunas particular subvencionadas (para los sectores medios, medios-altos), los liceos municipales emblemáticos y los ahora liceos de excelencia; y por otro, los liceos técnico-profesionales, particular-subvencionados (de sectores medio-bajo y bajo), y buena parte de los municipales.  

Uno de los elementos motores de la selectividad, y lo revela justamente el SIMCE, es la enseñanza de las matemáticas. Lo que en otras épocas de nuestra historia fue el aprendizaje de las lenguas extranjeras como factor de distinción, hoy parecen ser las matemáticas. El estancamiento creo que habla del rol social de esta disciplina en el sistema educativo y social. Y aunque lamentablemente han sucumbido las humanidades y las artes, sin embargo, esta debilidad no ha sido suficiente para que las matemáticas se aprendan más en las escuelas. Quizás aprenderlas mejor significaría poder analizar mejor las estadísticas, aprender a razonar mejor sobre la cientificidad de los discursos que se venden. 

La alerta que levantan los resultados del SIMCE es una y otra vez parte de los márgenes del análisis de política educativa. Esta fractura social se amplifica en un sistema escolar que persistentemente parece innovar en mejores formas de filtrar, anulando el esfuerzo de nuestras hijas e hijos más pobres. 

Jamal Malik nos queda en la retina representando el saber producido en el dolor de las vidas pobres despreciadas. Su triunfo enfrenta la desconfianza de los otros.

Columna publicada en Blog Versus 21 facilitada por el autor.
Titulo Original: El SIMCE y la fractura social
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La Desigualdad en Chile es un Problema Estructural y no Cíclico

por Loreto Soto
Un informe elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ubicó a Chile en el primer lugar de los países con peor distribución del ingreso y con los mayores índices de pobreza entre los miembros de esta entidad. Y pese a que tanto el Gobierno como el empresariado confían en que el crecimiento y la generación de empleos mejoren la situación, expertos aseguran que se trata de problemas estructurales derivados del sistema económico que impera en el país.
Un panorama poco alentador respecto de la distribución del ingreso en el país reveló este martes el informe “Panorama de la Sociedad”, elaborado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).
Según el documento, Chile ocupa el primer lugar respecto de la desigualdad de la distribución de los ingresos en su población y se posiciona en el tercero en cuanto a los índices de pobreza. Un diagnóstico que pone el dedo sobre la yaga, después de todas las gestiones que se realizaron para que nuestro país, finalmente, pudiera entrar al grupo de las naciones más ricas.
De acuerdo a lo que indicó la OCDE, Chile posee un coeficiente de Gini – que mide la desigualdad- de 0,50, mientras la media de la organización es de 0,31. Es decir, el país se encontraría al nivel de Brasil, México y Zambia. Por otro lado, se alcanza un total de 18,9 por ciento de pobreza, lejos del 10 por ciento en promedio que registran los países miembros de la OCDE.
Estas cifras, en todo caso, no son una sorpresa. De hecho, la encuesta Casen de 2009 – que se dio a conocer el año pasado- ya indicaba un aumento en la brecha de los ingresos autónomos entre los ricos y pobres durante el periodo 2009 – 2006. Así  el 10 por ciento más rico incrementó en un 9,1 por ciento sus ingresos, bordeando los 3 millones de pesos en promedio, mientras que el 10 por ciento más pobre redujo este ámbito en un 26 por ciento, alcanzando cerca de 63 mil pesos. La encuesta también reveló un aumento de la pobreza de un 13 a un 15 por ciento.
Frente a este escenario, el ministro de Planificación, Felipe Kast, comentó que “es una vergüenza social que en un país que crece tanto tenga estos niveles de pobreza y de desigualdad y, por lo mismo, estamos teniendo un gasto social muy fuerte e importante y no solamente eso, sino que un crecimiento económico que es la gran herramienta para destruir la pobreza. Sin empleo es muy difícil que podamos lograr el desafío de garantizarle a cada chileno, un lugar de dignidad”.
Con mayor optimismo , el presidente de la Sociedad de Fomento Fabril (SOFOFA), Andrés Concha, aseguró que estos indicadores son efectos de la crisis económica y que con la recuperación del crecimiento, el escenario volvería a ser favorable.
“Coincide con un periodo de desempleo y altos precios de los alimentos como ocurrió en 2009. Eso juega en contra de la distribución del ingreso. Esperamos que esas cifras puedan mejorar con la expansión de la economía y el aumento del empleo porque realmente la capacidad de insertar en el mundo del trabajo a la gente que está cesante o inactiva, genera un impulso que se ve altamente beneficiado en los sectores de menores ingresos”, dijo Concha.
Sin embargo, para el economista y director de la FLACSO, Andrés Solimano, la desigualdad en la distribución de los ingresos del país es un problema estructural que más allá de aspectos coyunturales, se relaciona con el sistema económico imperante en Chile y que no ha podido ser resuelto por ningún Gobierno en las últimas décadas.
“El índice de Gini está sobre el 50 por ciento en Chile hace por lo menos un cuarto de siglo. Puede tener vaivenes, como bajar la desigualdad en años de crecimiento económico y subir en periodos de recesión porque se afecta más a la fuerza laboral que pierde empleos e ingresos. Eso es cierto, pero todo eso pasa en torno a una media de desigualdad en torno a un 50 por ciento. Eso ya es un problema estructural y no parte de un ciclo”, precisó Solimano.
De hecho, Chile pasó de tener un ingreso per cápita de 4 mil 500 dólares en los ´80 a 13 mil en 2010 y la desigualdad se ha mantenido constante. “El crecimiento económico por sí mismo no cierra la brecha entre los ingresos”, afirmó el experto.
En este sentido, el economista indicó que existen ciertos factores de fondo que ayudan a perpetrar la inequidad a lo largo del tiempo. Entre ellos se incluye la concentración de la tenencia de activos de las grandes industrias en pocas manos; la falta de reducción de la brecha de los ingresos laborales entre los ejecutivos y la mano de obra; la disgregación de la fuerza sindical que disminuye el poder de negociación de los trabajadores y la inoperatividad de elementos que potencialmente podrían disminuir las desigualdad como la calidad de la educación pública que serviría como movilizador social.
A juicio de Solimano es necesario promover un consenso social para impulsar iniciativas como una Reforma Tributaria – el elemento por excelencia para reducir las brechas- y una Reforma Educacional que potencie la educación pública.
Extraido de radio.uchile.cl
Agradecimientos a VERSUS 21

Aseguran que Chile no Respeta los Derechos de los Niños Indígenas

por Katia Miranda
La académica y experta en educación intercultural de la Usach, Elisa Loncon, aseguró que Chile sigue discriminando a los pueblos originarios. De paso, advierte que las políticas públicas en este tema, son “racistas”.
“Hay mucha indiferencia e ignorancia por parte del gobierno chileno respecto a la niñez indígena, hay una falta de atención y no sólo en la zona de conflicto, en la Araucanía, sino en todo el país”. Así lo advirtió la académica de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Santiago de Chile, Elisa Loncon, experta en educación intercultural, al referirse al Informe sobre Violencia Institucional contra la Niñez Mapuche en Chile que presentaron diversas organizaciones nacionales en Washington ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH).
La académica del Departamento de Educación de la Usach, asegura que “no se ha focalizado una política pública que libere a la sociedad de la discriminación y el racismo. Faltan acciones de protección, pero también de valoración de la identidad y la cultura de los pueblos originarios”.
El informe, entregado el pasado 25 de marzo y que conllevó sesiones de discusión hasta el 1 de abril, concentra datos recabados de violaciones a los derechos humanos de los niños y niñas mapuches en Chile perpetradas por instituciones del Estado como Carabineros y Policía de Investigaciones (PDI). El informe documenta casos de niños y niñas entre 9 meses y 17 años, heridos de balines, asfixiados por bombas lacrimógenas, encañonados con armas de fuego, golpeados, amenazados de muerte por inmersión, tratados de manera degradante, perseguidos, allanados en sus colegios, tratados inhumanamente durante la detención, hostigados, raptados e incluso, da cuenta del homicidio de Alex Lemún Saavedra, de sólo 17 años, el año 2002.
Las anteriores, son algunas de las acciones de violencia institucional que han sufrido niños, niñas y adolescentes mapuches durante los últimos once años.
Es primera vez que un informe de esta naturaleza se presenta en la CIDH, y fue gestionado por la Fundación ANIDE junto con la Red de ONGs de Infancia y Juventud de Chile (ROIJ Chile), contando con el apoyo de Kindernothilfe y Save The Children, y el respaldo de la Red Latinoamericana y Caribeña por la Defensa de los Derechos de los Niños, Niñas y Adolescentes (REDLAMYC).
La CIDH hará una visita a nuestro país en los próximos meses para recoger datos del Gobierno sobre cuántos menores mapuche han sido detenidos, procesados y por qué motivos.
Llamado urgente
La académica Loncon reitera que “las familias mapuche en territorio militarizado son constantemente investigadas, allanadas y hostigadas en sus casas. Esta situación de violencia, aunque no fuera directamente, al niño lo afecta y perjudica causando daños irreparables, por eso el llamado es a que el Estado chileno se haga urgentemente cargo, ya que está en falta con su país y con todos los tratados internacionales sobre derechos humanos”.
La experta en interculturalidad, recordó el caso de la niña Vania Queipul, estudiante mapuche de 15 años, que sufrió en 2010 la detención al interior de su establecimiento educacional en horas de clases, por ser aparentemente responsable del delito de daños simples, consistente en lanzar una piedra al edificio del Ministerio Público de la ciudad de Collipulli. “Esta niña fue procesada e investigada y aunque finalmente salió sin cargos, la trataron como delincuente, la expusieron como conflictiva ante sus compañeros y profesores, pero ¿quién repara eso?”, puntualizó la académica.
Para Elisa Loncon es esencial que el Estado garantice a las y los niños indígenas lo estipulado en el artículo Nº 30 de la Convención de los Derechos del Niño (1989), que indica: “Es derecho de los niños que pertenecen a minorías o a poblaciones indígenas tener su propia vida cultural, practicar su propia religión y emplear su propio idioma” .
Por otro lado, a su juicio “los medios de comunicación reproducen la discriminación y la poca valoración social de los pueblos en la entrega de información, muestran a los indígenas en condiciones de violencia, radicalizados, no dejando ninguna opción que la asimilación forzada, la integración”, enfatizó Loncon.
“Es necesario cambiar esta práctica, de ahí la importancia que la legislación chilena se ajuste a los tratados y convenios internacionales, que protegen a la niñez indígena, su integridad humana, su cultura y lengua. No es justo que a nombre del progreso y de los intereses económicos de los más ricos, entre ellos de las forestales, se maltrate a la infancia más vulnerada; esto habla muy mal de nosotros como país”, subrayó Loncon.
De este modo la académica de la Usach sostiene que el pueblo mapuche y los pueblos indígenas en general, deben “recuperar los derechos políticos que les competen en cuanto a pueblos”, porque el tema de fondo no es sólo económico, es político, de participación en la toma de decisiones y también de valoración y aceptación, por parte de la sociedad de sus diferencias culturales y lingüísticas. Este país debe pensarse y construirse con la diversidad de pueblos existentes; y aquí estamos en deuda con los pueblos indígenas”, puntualizó, finalmente, la profesora Loncon.
Extraido de usachaldia.cl

Los que en los ’60 le gritaban un “Go Home” ahora lo reciben con sus brazos abiertos

por krok

Gracias a La Momia Roja

Mr. Barak Obama

He escuchado atentamente su discurso señor Premio Nobel de la Paz. Y sepa que la invitación la extendió nuestro presidente, por lo que su llegada a este país, donde queda mi hogar, no me parece confortable, sabemos – por que se han encargado de contarnos – que justo en este instante, usted juega con sus soldados a invadir un lejano pueblo, tal como lo ha hecho su nación durante muchas décadas con mentiras y engaños.
Si, inevitablemente Sr. Obama, llego al mismo país que se utilizó como conejillo de indias por parte de su Imperio, al mismo que inoculó su lacerante y espesa cicuta llamada neoliberalismo, hoy un lastre para muchos y una salvación para pocos.
Si, señor Emperador, fue precisamente aquí donde se pudo encontrar el terreno fértil para engendrar su modelo. Es también cierto que su invasión silenciosa y cultural la hizo en un momento frágil, donde el miedo acechaba y las circunstancias conseguían a un sumiso pueblo. También fue cierto que nos ayudo a instalar a un tirano senescal que por largos años nos procuró bloquear los sueños a costa de la muerte, transformando las esperanzas en consumo. No contento con ello, permítale contarle – que nos dimos cuenta – que cuando ya sus servicios no eran pertinentes, simplemente lo desecho pues el mundo ya era otro, y su estrategia había mejorado.
A esta altura señor emperador bailábamos la música elegida por su nación ya no con botas y fusiles, sino con aquellos renovados hombres cuya ideología desteñida llenó a un pueblo de expectativas y bríos de un cambio que terminó de improviso, colapsado por la cobardía de los mismos hombres.
Deberá señor Obama darle un poco de risa que los que en los 60’ le gritaban un “Go Home” ahora lo reciben con sus brazos abiertos, clamando por un espacio para que no los olvide y que sean considerados en vuestros designios. Si, ellos son los mismos, los mismos que administraron su modelo y al parecer lo han hecho bien, pues señor presidente usted no ha cesado de alabarlos.
Sepa señor presidente que por más que han intentado borrar la memoria de los pueblos y ahora por qué no decirlo, de un mundo globalizado, no estoy de acuerdo con sus medios y desconfío de la igualdad planteada en su trivial discurso. Sabemos que la regla del libre mercado es una regla solo interpuesta por su nación y reconocemos en usted al recaudador de impuestos enviado por el Sistema Monetario Internacional. Permítame decirle, mi impertinente visita, que la riqueza como nunca seguirá llamando más riqueza, que las naciones con materias primas seguirán siendo invadidas y que terminaremos a ese paso destruyendo el planeta que nos alimenta.
Los hombres y mujeres necesitamos un descanso, un nuevo orden y una revolución cultural, asunto que por supuesto no es parte de vuestro interés.
Obama Go Home.

BBC Mundo / Mapuches: la "resistencia" más antigua de América Latina

por Valeria Perasso

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Son la resistencia de más larga data de América Latina. 
Casa en Temucuicui. Foto: Valeria PerassoLos mapuches enfrentaron con ferocidad al conquistador español y, más de cinco siglos después, siguen en pie de guerra reclamando lo que consideran propio: las tierras de sus ancestros, hoy en manos del Estado, particulares o empresas privadas.
En Chile, los mapuches fueron dueños de unos 100.000 km2 del territorio y, en el devenir de la historia, quedaron confinados en sólo 5.000 km2, un 5% de lo que tenían. Su batalla, entonces, es por recuperar las tierras perdidas.
El enfrentamiento por demanda de este pueblo, la etnia originaria más numerosa del país, ha recrudecido en las últimas décadas.
El conflicto muestra una grieta en la sociedad chilena y, para algunos, es una mancha negra en materia de defensa de los derechos humanos.
La década que acaba de terminar dejó tres jóvenes activistas mapuches muertos, junto a 40 actualmente detenidos, otra veintena con causas judiciales en marcha y 400 inculpados en torno al conflicto, según distintas organizaciones sociales.
¿Cuál es la solución? Opinan los protagonistas del conflicto   
Zona Caliente
Para el investigador chileno Eduardo Mella, los mapuches son presa permanente del illkun: un estado de ira que, lejos de ser irracional o intempestivo, tiene fundamentos y razones históricas. Mapuche, en lengua mapudungun, no significa otra cosa que”gente de la tierra”.

La rabia mapuche ha cobrado distintas formas. De la toma simbólica de predios privados a la reciente huelga de hambre de 88 días en las cárceles que alojan militantes comunales.
El expresar su ira también los ha llevado a los estrados judiciales acusados de crímenes como presuntos atentados contra latifundistas y funcionarios o quemas de camiones y haciendas.
Es al sur del río Bío-Bío donde el conflicto chileno-mapuche tiene su epicentro: en la región de la Araucanía, la etnia representa un tercio de la población total. Ésta es también la principal zona de explotación forestal del país y la del mayor índice de pobreza, que alcanza al 27% de los habitantes.
Un dolor inexplicable
Para llegar a la comunidad de Temucuicui Autónoma, hay que seguir la ruta hasta que el asfalto se pierde y el sendero se vuelve casi intransitable. Hay que tener, también, el visto bueno de los dirigentes comunales, que viven en estado de alerta tras la seguidilla de allanamientos que han hecho las fuerzas de seguridad, en busca de pruebas y sospechosos de atentados incendiarios.
“Siento un dolor que no sé cómo explicarle”, le dice a BBC Mundo Lucía Cayul Queipul, que acaba de regresar de una audiencia judicial en la que le negaron la libertad provisional a su hijo. De sus siete hijos, seis han pasado por la cárcel.
“Nosotros asumimos esto que nos toca como parte de un proceso, por venir reivindicando derechos territoriales, culturales y políticos que el Estado nos ha tenido negados y pisoteados. Hemos alzado la voz, pero no somos responsables de los delitos que dicen, eso es parte de una persecución”, afirma Jaime Huenchullán, quien estuvo preso y vivió en la clandestinidad pero hoy, tras un juicio y una absolución, está de vuelta en Temucuicui.
El tiempo que dedican a la lucha por los peñis (hermanos) presos, dice, no les deja tiempo para nada y la falta de empleo se está cobrando cuentas en el bienestar de la familia. Una caseta destartalada que huele a madera vieja, unos pocos cerdos y unas gallinas dan cuenta de ello: es todo lo que tienen.

Divididos

Manifestación mapucheNo todos, sin embargo, están alineados en el activismo. De hecho, Temucuicui Autónoma se escindió de su vecina, Temucuiui Tradicional, por desacuerdos en los métodos y las formas.
“Los mapuches siempre hemos sido atropellados por el Estado, eso es así, pero ya necesitamos la paz. Al final son sólo unos grupos los que hacen cosas de delito, nosotros no queremos más eso porque nos señalan a todos”, protesta Olga Huichacura, quien decidió viajar a Temuco para participar en la marcha “Araucanía Unida por la Paz”.
La división de esta comunidad, una entre las 3.000 que se sitúan en los alrededores de Temuco, es un ejemplo a pequeña escala de lo que ocurre entre los mapuches: un pueblo de múltiples voces, sin una jerarquía única, en el que hay espacio para distintas líneas de pensamiento sobre cómo deben darse los reclamos por la tierra y la identidad.
Unos eligen la intransigencia, otros aceptan alguna forma de diálogo con el mundo huinca, como llaman los mapuches a los no indígenas. El huinca es el blanco: el empresario, el terrateniente, el funcionario. Curiosamente, la traducción literal del mapudungun es “ladrón”.

“Cosas Atroces”

Del otro lado del sendero maltrecho por el que se accede a Temucuicui, los campos de la familia Urban también son un emblema de esta lucha. La familia, de ascendencia suizo-francesa, se instaló en la zona en 1903 y hoy don René es el encargado de liderar la explotación agropecuaria en cinco fundos de casi 700 hectáreas.

Desde 2001, los Urban denuncian haber sufrido ochenta ataques por parte de sus vecinos mapuches, pese al cuerpo policial que patrulla permanentemente sus terrenos.
“Hemos pasado por cosas atroces, como cuando le quemaron el camión a mi papá y se le quemaron las manos, cuando nos roban animales que degüellan y dejan botados en los caminos… Los niños se dan cuenta, hay que tratar de explicarles que es gente mala no más”, afirma, en conversación con BBC Mundo, Héctor Urban, hijo de René y miembro de la empresa familiar.
Según Urban, muchos otros vecinos querrían denunciar afrentas, pero no se atreven. Creen que “por hablar” ellos se han convertido en una suerte de icono del enemigo para los mapuches.
“Los medianos agricultores son las víctimas más desgraciadas, porque viven en los campos con sus familias, ellos mismos los trabajan, y son por eso más vulnerables a los ataques”, opina el abogado Carlos Tenorio, quien representa a Urban y otros productores ante los tribunales.

Responsabilidad Estatal

Jaime HuenchullánAsí, tanto los mapuches como los propietarios miran en la misma dirección a la hora de encontrar soluciones: el Estado.
En rigor, la disputa se remonta a más de 130 años, cuando la llamada campaña de Pacificación de la Araucanía -paradójicamente- generó choques con las comunidades originarias y, tras muchas muertes, concluyó con la erradicación de poblados enteros.
“Hemos alzado la voz, pero no somos responsables de los delitos que dicen”, afirma Jaime Huenchullán.
El gobierno actual de Sebastián Piñera ha prometido revisar el programa de restitución de tierras, por el que el Estado dispone de fondos para comprar terrenos y entregárselos a los indígenas. El proceso está marcado por polémicas, desde cómo definir cuál comunidad se beneficia hasta el “boom” de precios y la especulación inmobiliaria que se ha dado en la zona en disputa desde que el Estado se convirtió en parte compradora.
“Si la sociedad chilena se ha comprometido a permitir que las tierras indígenas sean ampliadas, nosotros debemos asegurar que el proceso ocurra, pero sin afectar los derechos de los propietarios, que no pueden ser presionados a vender”, le dice a BBC Mundo Sebastián Donoso, asesor especial para Asuntos Indígenas del gobierno de Chile.
El gobierno advirtió que quedarán fuera de los subsidios y ayudas todos aquellos grupos sospechosos de recurrir a la violencia, lo que -según analistas consultados por BBC Mundo- podría aumentar las divisiones al interior del mundo mapuche.
¿Hay entonces solución a la vista para el conflicto? Será difícil de alcanzar, dicen incluso los más optimistas. Lo que está en juego, al fin de cuentas, es un recurso finito y valioso: la tierra.

Extraido de BBC Mundo

Los archivos de MapuLeaks

por Pedro Cayuqueo(*)
Impacto mundial han causado las revelaciones del portal WikiLeaks. “La mayor filtración de documentos secretos de la historia”, como la bautizó The Guardian, medio británico que se ha dado un verdadero festín con su contenido. Pero si de desclasificar archivos se trata, ¿por qué no partimos por casa? Sepan que existen pasajes históricos que de llegar a ser “desclasificados”, desnudarían por completo el racismo decimonónico de las elites chilenas respecto de los mapuches, por ejemplo. De muestra un par de botones. Antes de que Temuco fuera Temuco (1881), chilenos y mapuches se relacionaban de manera comercial y sobre todo diplomática. Se trataba en los hechos de naciones distintas y, a diferencia de nuestros días, así lo reconocían incluso hasta en La Moneda. ¿No me cree? “Me resta hablaros de nuestras relaciones con las potencias extranjeras. Y tengo la satisfacción de deciros que los combates con las tribus del Sur en la primera época de mi administración, y la guerra contra la Confederación Perú-boliviana, han sido las únicas interrupciones de la paz exterior en el espacio de diez años”. Palabras textuales de José Joaquín Prieto, en su Mensaje Presidencial del 18 de Septiembre de 1841. ¿Los mapuches potencia “extranjera”? ¿Interrupciones a la “paz exterior”? Mucho antes que Prieto, el propio O’Higgins, siendo Director Supremo, calificaba y reconocía a los mapuches su soberanía como un Estado. La carta está fechada el 13 de marzo de 1819. “Araucanos, ya no os habla un Presidente siervo del rey de España; os habla el jefe de un pueblo libre y soberano, que reconoce vuestra independencia, y está a punto a ratificar este reconocimiento por un acto público y solemne, firmando al mismo tiempo la gran Carta de nuestra alianza para presentarla al mundo como el muro inexpugnable de la libertad de nuestros Estados”. ¿”Vuestra independencia”? ¿”Nuestros Estados”?
A estas alturas puede que se pregunte por qué nadie le habló de esto en la escuela. Sirva de consuelo que a ningún mapuche tampoco. Y es que la historia, como siempre, no la escriben precisamente los de abajo. En el caso chileno, ese honor le correspondió en el siglo XIX a gente como Benjamin Vicuña Mackenna, Diego Barros Arana, Miguel Luis Amunategui y Crescente Errázuriz, entre otros historiadores con vinosos nombres de actuales calles y avenidas. Si un delito consta de autores materiales e intelectuales, este último rol lo jugaron los cuatro y sospecho de bastante buena gana. ¿Los mapuches una nación organizada, con una avanzada estructura social y una economía ganadera y textil pujante? Pamplinas, escribirían y casi al unísono. Hacia 1860 y silenciados los inoportunos discursos de Prieto y el propio O’Higgins, la orden del día no era otra que retratar al mapuche como un bárbaro y un salvaje sin dios ni ley. “La lucha de los araucanos contra sus invasores era en realidad la de la barbarie contra la civilización”, escribió Amunategui en “Los Precursores de la Independencia de Chile”. Barros Arana, por su parte, no escatimó en adjetivos para retratar al mapuche como un holgazán y bárbaro salvaje, incapaz de progresar en un vasto territorio “que habría recompensado con creces a un pueblo más industrioso”. Pero fue Benjamin Vicuña Mackenna, el más influyente de todos, quien llegó más lejos en su esfuerzo por falsear la historia. Parlamentario además de académico, todos sus escritos estuvieron dirigidos a legitimar el gran objetivo político de la élite chilena de aquellos años: el sometimiento por la fuerza del mapuche, el saqueo de su base económica y la colonización de extenso y rico territorio autónomo.
El indígena, señalaba el honorable parlamentario en un discurso de 1868 sobre las campañas en Arauco, “no era sino un bruto indomable, enemigo de la civilización, porque solo adora los vicios en que vive sumergido, la ociosidad, la embriaguez, la mentira, la traición y todo ese conjunto de abominaciones constituyen su vida salvaje”. Y ante ello, sentenciaba, lo único que cabía era la “conquista” sin contemplaciones. Huelga destacar que su discurso en el exterior –doble estándar de por medio- distaba mucho de reconocer siquiera la existencia del mapuche. “Los españoles se mezclaron con ellos de tal manera que encontrar hoy día en Chile un indio es cosa poco menos que imposible”, señalaba en 1866 y muy suelto de cuerpo en una conferencia dictada en Nueva York. El mismo camino de la negación transitaría Crescente Errázuriz, quien además de historiador llegaría a ser Arzobispo de Santiago e influyente columnista en la prensa. Consigna sobre su obra Jorge Pinto, académico de Temuco, que Errázuriz “prácticamente escribió una historia general del siglo XVI en la cual casi sus únicos protagonistas son los españoles. Los mapuches aparecen sólo muy de tarde en tarde”. Y colocar a los mapuches fuera de la historia no es sino una elegante forma de decir que nada les debemos, concluye Pinto. Chile país sin indígenas. Chile país de blancos. Chile país sin mapuches. Cuesta creerlo, pero tal absurdo de dichos historiadores perdura hasta nuestros días. Quien lo dude por favor tómese un par de minutos y chequee en televisión la publicidad de Ripley o Falabella. Cuando menos pensará que se equivocó de tanda comercial. O que por tele transportación fue a dar hasta Finlandia. Curiosidades de ayer y de hoy. Parte de los archivos secretos de “MapuLeaks”.
(*): Director de www.azkintuwe.org

Extraido de THE CLINIC 

FELICIDAD NACIONAL: Entre 6 países sudamericanos Chile es penúltimo en un sondeo de felicidad

Marcelo Duque D.
Son las siete de la tarde bajo la capa invernal santiaguina. El aire funesto, los inmuebles grises que se alzan y los buses-gusanos que mueven a las pobres caras de zombis, todo esto hace recordar ciertos paisajes “modernos”; un mosaico entre Matrix, el 1984 de Orwell, y El Hombre de multitud de E. A. Poe. Ante esto, el plato esta servido y caben dos opciones: o nos tragamos la mierda o lo lanzamos – la mierda, el plato, los cubiertos, y el local entero – con fuerza en la cara del dueño. Ese será nuestro dilema.

De pronto es chocante saber que entre 6 países sudamericanos Chile es el penúltimo en un sondeo de felicidad (según un estudio por Cimagroup, 2006). Está claro que influye el clima y nuestra cultura de sureños latinoamericanos, pero es evidente que los niveles de felicidad responden a nuestra condición de ciudadanos de poca monta y de un porvenir incierto, un evidente par diabólico.

Decir “no me interesa la política” me parece un suicidio rasca, que es lo mismo entregarse al destino de los otros (los dueños de la factoría), o comerse indignamente el platito de mierda. Creo que la “política” o mejor dicho “el motivo político” no solo se manifiesta en el campo de la conciencia, también opera en los ánimos y en los cuerpos. El enlace entre el mal estar personal y la idea de reMover las cosas colectivamente es y ha sido históricamente, una fibra maestra de toda transformación social.

La FELICIDAD NACIONAL es nuestra meta, una urgencia POLÍTICA.

Bicentenario: ¿Chile merece un "irrenunciable" festín?


por KROK

Rumbo al trabajo, observe junto a la carretera una pequeña población cuya construcción liviana no estaba constituida por mas de diez casas. En éstas flameaban vistosas banderas de Chile cuyo color resaltaba a lo desteñido y opaco de sus viviendas. Simplemente me descolocó el patriotismo de estos chilenos que no han sido para nada favorecidos en estos 200 años. ¿A qué deberá esta devoción patriótica, qué fomentará esta iconográfica actitud, será chovinismo, será un ritual de preparación para la hedonista celebración dieciochera o serán los golpes de la naturaleza de este comprimido país – entre océano y cordillera – que nos ha amoldado la identidad? Tal vez es una compleja pregunta para los habitantes de aquellas casas; tal vez estoy alejado de lo simple y me complico tratando de buscar la esencia del alma de la nación. 
Un alma nacional que, entre empanadas y vino tinto, aún enaltece a unas fuerzas armadas que en más de cien años se ha dedicado a matar chilenos y a armarse hasta los dientes para que el vecino le tema. Alma nacional que no empatiza con el pueblo mapuche  y que lo lleva al exterminio cultural, mostrándolo en monedas como sujeto de museo y que desconoce su existencia en la Constitución Política. Un alma nacional individualista, consumista, racista y tantas otras cosas de las que se ha escrito mucho y que son parte de un inevitable lastre social.
Tengo la sincera opinión que a medio Chile y a todos los que no son parte del poder, no les importa estos temas y muchos otros,  pues el alma nacional – dado el apagón cultural de los últimos treinta y siete años – es ignorante y analfabeta. Cual autómata, se actúa de acuerdo a lo que se sabe y, claramente, no se sabe mucho.
Sin intentar ser un agorero del pesimismo y contradiciendo a algunos que han manifestado que no hay nada para celebrar, diría que esta alma nacional tiene cuerpo y este es un pueblo que no tiene culpa de la magra herencia institucional y que merece un “irrenunciable” festín. Es él quien amerita la celebración bicentenaria y no la institución llamada Chile.

Mapuche: Un pueblo bajo la alfombra del Estado Chileno

por KROK

Basta con querer averiguar respecto al problema mapuche y querer tener información de su estatus para darse cuenta de lo poco o nada que exponen los medios tradicionales respecto a este tema. Poco se sabe, que los presos mapuches procesados por la Ley Antiterrorista están sosteniendo una huelga de hambre y su principal solicitud es que no sean procesados por esta Ley, sino por un debido proceso donde puedan demostrar su inocencia. Se manifiestan frente a una ley que ha sido criticada también por varias ONG y la Organización de Naciones Unidas (ONU) y que fue creada por el  régimen de Pinochet en 1984 para la persecución política de sus opositores, para posteriormente ser modificada en 1990 y ser utilizada por los gobiernos de la Concertación con el solo fin de perseguir un eventual pronunciamiento del pueblo mapuche, esta ley que da facilidades y facultades extraordinarias al Estado para que los fiscales efectúen allanamientos y detenciones por tiempos prolongados – en algunos casos más de un año- antes de que sean procesados. Todo lo anterior permite aseverar que estamos frente a reales presos políticos de un Estado racista  y que convierte en terroristas a las comunidades que reivindican sus derechos ancestrales. Y mientras en nuestro Chile, el gobierno y los medios están mas preocupados de los presos políticos cubanos, pues esto sustenta su idiología neoliberal, otra vez nos damos cuenta todo lo que falta por hacer e informar respecto al tema mapuche, el desconocer nuestra raza y cultura originaria será construir un puente sin cimientos, lo primero por hacer es suprimir la aplicación de la Ley Antiterrorista del Estado y el reconocimiento constitucional de los pueblos originarios.

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Imagen: El fantasma Intocable de Bachelet

por KROK
Como le pesa al gobierno la imagen, que preocupados han estado el último tiempo de ella, si algo cuidó la Concertación en sus 20 años de gobierno fue lo mediático. Resbalaron robos, coimas y malas practicas políticas ante presidentes a veces fomes pero con una imagen aceptable y correcta. A tanto llegó todo ello, que Michelle Bachelet se presenta como un fantasma que merodea La Moneda asustando a cuanto asesor y al mismo Piñera. La primera reacción – natural – fue llamar a los fiscalizadores a exorcizar La Moneda como una suerte de caza fantasmas, ante esto, la flacuchenta Concertación salió a defender lo único que tiene: el maternal apoyo de Chile a su ex presidenta. Vale decir que el caso Bielsa fue manejado de manera tal que el único perjudicado fue Sebastian Piñera al punto que la misma derecha se genera críticas respecto al manejo de Ena Von Baer en la Secretaria General de Gobierno. Necesita cambios o no el actual gobierno, será un asunto a resolver, yo agregaría que sólo le falta saber manejar el silencio.

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