/
ARCHIVOS

irrenunciable

Esta categoría contiene 1 entradas

Bicentenario: ¿Chile merece un "irrenunciable" festín?


por KROK

Rumbo al trabajo, observe junto a la carretera una pequeña población cuya construcción liviana no estaba constituida por mas de diez casas. En éstas flameaban vistosas banderas de Chile cuyo color resaltaba a lo desteñido y opaco de sus viviendas. Simplemente me descolocó el patriotismo de estos chilenos que no han sido para nada favorecidos en estos 200 años. ¿A qué deberá esta devoción patriótica, qué fomentará esta iconográfica actitud, será chovinismo, será un ritual de preparación para la hedonista celebración dieciochera o serán los golpes de la naturaleza de este comprimido país – entre océano y cordillera – que nos ha amoldado la identidad? Tal vez es una compleja pregunta para los habitantes de aquellas casas; tal vez estoy alejado de lo simple y me complico tratando de buscar la esencia del alma de la nación. 
Un alma nacional que, entre empanadas y vino tinto, aún enaltece a unas fuerzas armadas que en más de cien años se ha dedicado a matar chilenos y a armarse hasta los dientes para que el vecino le tema. Alma nacional que no empatiza con el pueblo mapuche  y que lo lleva al exterminio cultural, mostrándolo en monedas como sujeto de museo y que desconoce su existencia en la Constitución Política. Un alma nacional individualista, consumista, racista y tantas otras cosas de las que se ha escrito mucho y que son parte de un inevitable lastre social.
Tengo la sincera opinión que a medio Chile y a todos los que no son parte del poder, no les importa estos temas y muchos otros,  pues el alma nacional – dado el apagón cultural de los últimos treinta y siete años – es ignorante y analfabeta. Cual autómata, se actúa de acuerdo a lo que se sabe y, claramente, no se sabe mucho.
Sin intentar ser un agorero del pesimismo y contradiciendo a algunos que han manifestado que no hay nada para celebrar, diría que esta alma nacional tiene cuerpo y este es un pueblo que no tiene culpa de la magra herencia institucional y que merece un “irrenunciable” festín. Es él quien amerita la celebración bicentenaria y no la institución llamada Chile.

Categorías