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Cristián Warnken: Soy un bien de consumo

por Cristián Warnken (blogs El Mercurio)
El Presidente dijo -hace dos días- en una ceremonia académica: “La educación es un bien de consumo”. El nuevo vocero de Gobierno salió inmediatamente a aclarar lo que el Presidente habría querido decir con sus palabras, pero su aclaración fue demasiado larga y poco clara como para convencer a nadie de que en realidad el Presidente no había dicho lo que había dicho. En este caso, no creo que estemos ante un lapsus o una frase sacada de contexto. Y si fue un lapsus, lo fue tal como lo entendían Freud y los psicoanalistas: como la irrupción de un contenido latente o reprimido. Lo que afirmó le salió de lo más hondo de su inconsciente, de su ser más profundo.
En su trayectoria empresarial y como inversionista, el Presidente ha tenido que ver la realidad y apropiarse de ella siempre en términos de ganancia o pérdida económicas. Esa manera de ver el mundo le dio muy buenos resultados en el ámbito de los negocios, donde esas categorías son pertinentes y necesarias. Pero en otras esferas esas mismas categorías pueden volverse no sólo inoperantes o distorsionadoras, sino aberrantes e insolentes, sobre todo en un país como este, que se ha construido desde una educación pensada por humanistas de la talla de Andrés Bello o del gran Jorge Millas. No todo puede ser reducido a variables puramente económicas. Hay dimensiones humanas en las que todavía impera la gratuidad y no campea el pensar calculante. Y digo todavía, porque los nuevos materialistas, los reduccionistas económicos, a estas alturas sienten que todo, absolutamente todo, puede ser un “bien de consumo”, un “insumo”, una “inversión” o un commodity .
Así como los marxistas de viejo cuño creyeron entender al hombre y la sociedad con las simplistas categorías de “lucha de clases”, “burguesía” y “proletariado”, este nuevo fundamentalismo económico nos va a llevar al despeñadero al que siempre terminan por llevar las teorías explicativas reductivistas, convertidas en verdades y aplicadas mecánicamente y con fervor mesiánico en todos los ámbitos del quehacer humano. Marx y Friedman fueron intelectuales brillantes de su tiempo, pero sus discípulos suelen ser peligrosísimos: coinciden en el mismo tipo de violencia teórica que le infligen a la realidad humana, al hacer calzar -a la fuerza y al costo que sea- todo, absolutamente todo, dentro de sus matrices interpretativas, convertidas en las nuevas tablas de la ley.
Lo que el Presidente dijo o no quiso decir me sumió en una honda perplejidad. Soy profesor hace varias décadas; e rgo -desde su punto de vista-, yo también soy un bien de consumo. ¿Y el amor al conocimiento, la pasión por enseñar que comparto con miles de profesores anónimos que han escogido esta profesión, son entonces una inversión o un commodity ?”. Entonces, Gabriela Mistral con su “La oración de la maestra”, y Aristóteles, Sócrates, Abelardo, Jesús y todos los grandes maestros de Occidente, ¿se equivocaron al pensar que estaban trabajando con almas, con seres y no con bienes transables en el mercado? ¿Fue una ilusa Gabriela Mistral cuando dijo: “Como los niños no son mercancías, es vergonzoso regatear el tiempo en la escuela; pertenecemos a la escuela en todo momento que ella nos necesite”? ¿Se dilapida, se pierde el tiempo en educación cuando se piensa así? ¿Cuánto vale “El sermón de la montaña”? ¿Y cuánto la “Apología de Sócrates”?
Los dichos del Presidente me hicieron recordar las aprensiones del poeta Ezra Pound, quien, alertado por el efecto devastador que puede tener la usura en nuestra civilización, dijo en su Cantar XLV: Con usura “ninguna pintura está hecha para durar o vivir en ella, sino sólo para venderse,/ venderse con avidez (…)./ Piero de la Francesca fue ajeno a la usura (…)./ La usura trae herrumbre al cincel,/ enmohece al artesano y su oficio,/ corroe el hilo del telar”. ¿Cuánto valen hoy estos lúcidos versos de Pound?
Extraido de Blogs El Mercurio

El gen ideológico de Piñera y Lavín contra la educación pública

por Jaime Retamal (El Mostrador)
¿Nada hay peor que estar atrapado por fantasmas propios, miedos propios o ilusiones propias? Pues sí. Estar atrapado por ideologías propias.
Las tenazas de la ideología forjada por Jaime Guzmán -y por todo el espectro del gremialismo- al fuego de los años 70 primero, y al sopor de los 80 después, tienen hoy por hoy a todo el sistema educativo en una especie de agobio claustrofóbico.
Pero, especialmente claustrofóbico y agobiado, al Ministro de Educación. Claustrofóbico de sus propias ideologías, por cierto.
El fundamentalismo ideológico del Ministro lo hace acusar de “ideologismo” a quienes están, que duda cabe, mucho más allá de las ideologías; es decir, a jóvenes post-dictadura y post-concertación, a jóvenes que miran con otros códigos el “negocio” de la educación chilena, y exigen justicia, igualdad y mejores garantías de una educación significativa y de calidad. A esos jóvenes, los acusa de “ideologismo”, de haber traspasado las fronteras de “lo técnico”.
Como si “lo técnico” y “lo real” del sistema educativo chileno no fueran producto de una serie de concatenaciones ideológicas, con enemigos ideológicos, pensadas ideológicamente y puestas en marcha, al amparo de la dictadura y el totalitarismo ideológico de Pinochet, desde el año 81 en adelante.
Contra el Marxismo
La revista Qué Pasa de diciembre del año 1973, dirigida a la sazón por Gonzalo Vial Correa, trae en su portada a los tres hombres del año: primero, a don Luis Álamos, que tiene a la selección nacional de fútbol lista y dispuesta para viajar al mundial de selecciones en Alemania,

después de una serie de altibajos; segundo, al presbítero Raúl Hasbún, director de Canal 13, por rescatar a dicho canal del “control marxista”, convirtiéndolo en una “trinchera anti-UP”, y por ser un “juntista de tomo y lomo” al declarar asertivamente que “para mí, el gallo cantó, en Chile amaneció y las pesadillas de la noche se esfumaron”; y tercero, era que no, a Augusto Pinochet, “símbolo de la nueva presencia militar”;” “intelectual con varias obras publicadas”; “militar mil por ciento”; hombre de “actuar directo y franco”.
Pues bien, en esa –en apariencia- inocua revista, viene uno de los leitmotiv de toda la “revolución educativa”, especialmente del sistema universitario, llevada en adelante desde el año 81 por la dictadura y auspiciada por el gremialismo ideológico de Jaime Guzmán que atenaza hoy a Joaquín Lavín.
La editorial se pregunta “¿Qué falló?” en el proyecto de la Unidad Popular liderada por Salvador Allende. Falló -argumenta- catastróficamente el “marxismo”, el “marxismo chileno”, que en tres años despilfarró –entre otras cosas- la “penetración en la intelectualidad y en las Universidades” que ya llevaba produciendo desde hace medio siglo.
Ahí está, en ciernes, para decirlo suavemente, una de las claves de la intervención universitaria en Chile, vigente hasta hoy.
Es bueno recordarlo. Todo el ensamblaje de políticas públicas en educación tuvo como adversario político, el “totalitarismo marxista”, al que se le vinculó mágicamente con el llamado “estatismo”, y el “sovietismo”, y el “terrorismo” y el “ateísmo”. Contra toda esa mixtura imaginaria, se cohesionó y aglutinó toda una ideología ataviada de “libertad individual de elección”, de “libre mercado”, de “neoliberalismo” y de “conservadurismo moral”.
Para Jaime Guzmán, para toda su doctrina más ambiciosa y penetrante, ideológicamente hablando, la “revolución universitaria del 81” era clave en su lucha contra el “marxismo” que siempre fue concebido como una amenaza constante, larvada a veces, pero constante, que podía, por qué no, llevar a Chile de nuevo a la encrucijada de los 70.
El lobby político
En Mayo de 1986, Augusto Pinochet le encomendó a su Ministro del Interior, Ricardo García, una serie de “reuniones políticas” del más alto nivel, con las fuerzas políticas correctamente institucionalizadas en el país, es decir con la Unión Nacional y con la UDI.
Uno de los problemas más importantes que tenían preocupado a los medios oficialistas por aquel entonces era el llamado a Referéndum que un grupo de académicos de la Universidad de Chile había realizado para elegir a un nuevo rector, pero democráticamente.
Pues bien, el Ministro del Interior se reúne el 7 de Mayo con los líderes de la Unión Nacional, fundamentalmente con Andrés Allamand, quien planteó cuestiones más bien de orden político. Nada sobre la “coyuntura” universitaria.
El 15 de Mayo se reúne el Ministro del Interior García, con Jaime Guzmán. Líder de la Unión Demócrata Independiente. De lo que se habló, él mismo se encarga de dejarlo por escrito, en una columna de opinión de Mayo del 86 en la revista Ercilla, la que titula “La UDI y una agenda de trabajo”.
Dice que “por la naturaleza misma del encuentro, éste no apuntaba a la presentación de un petitorio a la autoridad, sino que la UDI planteara una agenda de temas de trabajo, cuyo análisis se profundice en reuniones futuras”.
¿Cuál es el tema nº1 en las preocupaciones de Jaime Guzmán? Ahí vemos, de nuevo su consideración estratégica en vista a una lectura y re-lectura constante del juego de acontecimientos en el devenir nacional.
Su primera preocupación para esta agenda de trabajo, que incluye reuniones futuras, es “la urgente implementación integral de una institucionalidad universitaria que incluya una efectiva gravitación de los académicos –debidamente jerarquizados- en el rumbo de nuestras universidades. Junto a ello, sugerimos que se refuerce el financiamiento estatal a la educación superior, pero favoreciendo su uso eficiente y que él se canalice hacia planteles privados existentes o que se creen, para mejorar la calidad académica de las universidades y dificultar su instrumentalización política”.
¿Fue solo Jaime Guzmán a esa reunión –lobby diríamos hoy- con el Ministro? Pues, claro que no. Fue con Pablo Longueira, Guillermo Elton, Javier Leturia y Luis Cordero.
Los atavismos mentales
La Universidad es uno de los temas centrales de la acción política de la élite gremialista de los 80. En sus revistas de divulgación política, fundamentalmente en la Revista Realidad; en sus intervenciones en prensa y columnas de opinión; en sus intervenciones públicas y en sus acciones e iniciativas prácticas, vemos que la estrategia de usar a la Universidad como instrumento de lucha ideológica y política está presente. Y Jaime Guzmán, el primero: el inspirador, el articulador, el fundamento –a estas alturas- mítico de esa lucha.
Ahora bien, a las reuniones con el Ministro del Interior, prontamente el 23 de Mayo del año 86, Pinochet responde a los políticos. Lo hace a través de una entrevista, y claro, la Universidad estará al centro de las preocupaciones del “presidente de Chile”.
Dada la lucha ideológica por el control y seguimiento de los cambios revolucionarios en educación superior, plasmado en innumerables acciones en los 80 ¿Qué es lo que puede hacer hoy Joaquín Lavín ante tanta evidencia histórica? ¿Alguien que es UDI “mil porciento”? ¿Cómo resuelve el Ministro sus atavismos ideológicos ochenteros? ¿Puede renunciar “al padre” y tirar todo al tacho del inconsciente?
¿Puede hoy el Ministro negar uno de los ejes fundantes del gremialismo, a saber, el eje cargado de ideología que encierra la “revolución universitaria del 81”?
Es bueno saberlo también. Tan preocupado estaba el gremialismo a comienzos del año 1980 de que los cambios educativos tuviesen una línea correcta -correcta en función de sus planteamientos ideológico-políticos-, que publican un extraordinario documento –que adjuntamos por su relevancia histórica- del economista formado en Harvard, especialista en economía de la educación, a la sazón flamante Gerente General del Banco de Talca, Sebastián Piñera.
Este “Paper Piñera” es sugerente e ilustrativo por donde se le mire.
El joven economista sugiere de entrada que su visión se enmarca “en el contexto de un Estado subsidiario, cuyo propósito no es el logro de estos objetivos (los educacionales) a través de la provisión directa por parte del Estado de todos los servicios educacionales, sino que a través de la acción conjunta del sector privado y del sector público”.
Y para que no queden dudas del gen ideológico al que pertenece, Piñera insiste en lo siguiente, al decir que “la participación del Estado en esta acción conjunta puede limitarse a la fijación de normas que regulen la acción del sector privado, puede incluir financiamiento con recursos públicos de la acción del sector privado…”
No quedan dudas de que el “Paper Piñera” debió de significar un aporte sustantivo (científico) a la transformación del modelo educacional que se llevó adelante desde los 80 bajo el paraguas ideológico del neoliberalismo.
¿A quién se le pregunta en el país de los 80, sino a un especialista en el tema, doctorado en economía de la educación (es decir en economía del capital humano) cuando lo que se trataba de imponer científicamente era una gran transformación, a escala nacional, del principal sistema de producción de recurso humano, el sistema educativo?
Una pregunta importante, hoy por hoy, es ¿por qué nuestro Presidente ha guardado tanto silencio si es un experto en el tema?
¿Qué decir? Tal vez es indudable. Estar atrapado por las propias ideologías es peor que estar atrapado de los propios miedos, fantasmas e ilusiones.
¿Sobre todo, si me toca gobernar con excelencia?
Quién sabe, tal vez es una pregunta sin respuesta.
Ante esto, no esta de más recordar que la revista Qué Pasa de diciembre del año 1973, también traía, a toda página, las predicciones para el año 1974 de la mentalista Yolanda Sultana Halabi Readi. Muy concentrada mirando las cartas predijo “se harán muchas reformas en los planes de educación durante este año 1974 por lo que los estudiantes pondrán un mayor interés en sus estudios”.
…¿y si le preguntamos a ella?
Orientaciones de políticas en materia educacional

http://www.scribd.com/embeds/59155594/content?start_page=1&view_mode=list&access_key=key-1oefd75azi3madqi49nx

Extraido de El Mostrador

Los negocios de Miguel Piñera, un empresario al límite

por Cristóbal Peña (CIPER CHILE)

Luego de que embargaran el Entrenegros y sus empleados se querellaran por incumplimientos laborales, el cantante siguió haciendo negocios a través de terceros, sin figurar en los contratos. Con este modelo ha fundado locales junto al controvertido abogado Marcelo Jadue, el cuñado de la animadora Patricia Maldonado y los socios del sicario José Ruz. Con su estilo, y en el mundo en que se mueve, no sale de un lío cuando está en otro. Para eso está su hermano Presidente, cuyos abogados consiguieron el levantamiento del embargo de una Nissan Pathfinder que acumula multas de tránsito impagas.

Una Nissan 4×4 Pathfinder Lux es lo último que queda entre Miguel Piñera y Belén Hidalgo. Está a nombre de él pero ella la usó desde el comienzo de la relación y la sigue usando en estos días. Aún cuando están oficialmente separados. Aún cuando esa camioneta tiene nueve multas de tránsito impagas desde 2006 y su permiso de circulación no ha sido renovado. Aún cuando tres meses atrás, para la celebración del cumpleaños de ella en el capitalino pub Las Urracas, él se ufanó ante la prensa de regalarle un flamante Chrysler 300 que exhibió pero nunca inscribió a nombre de su ahora ex esposa.

La Nissan no es ni por lejos el auto más costoso que el hermano menor del Presidente de la República tiene inscrito a su nombre. Tampoco es un juguete que su dueño se empeñe en conservar por un asunto afectivo. Lo conserva porque de momento no puede hacer otra cosa con él. En 2007, a raíz de una demanda laboral de ex empleados del pub Entrenegros, un tribunal decretó su embargo y estuvo a punto de ir a remate. Sin embargo, ayudado por los abogados del estudio Barros & Errázuriz, los mismos que se encargan de los asuntos legales de su hermano Presidente, Miguel Piñera logró que el embargo nunca se hiciera efectivo. Y de paso, a diferencia de sus antiguos socios en el Entrenegros de calle Suecia, consiguió eludir el pago de lo adeudado en cotizaciones, sueldos e indemnizaciones.

Esa camioneta es un símbolo, y no sólo porque sigue en poder de la modelo Belén Hidalgo: representa el estilo con que el hermano del Presidente ha llevado su vida y desarrollado su carrera musical y de empresario de locales nocturnos. Un estilo accidentado, informal y ladino que le ha traído fortuna pero también serios problemas legales. Un símbolo porque además, a partir del juicio que derivó en el embargo del auto, Miguel Piñera evitó a abrir sociedades con su nombre. En adelante prefirió usar intermediarios y testaferros que lo representaron en negocios que hizo con gente como el controvertido abogado Marcelo Jadue, el asesor del ministerio del Interior Cristián Barra y los socios del sicario José Ruz.
José Miguel Carlos Piñera Echenique, de 56 años, transita al borde de la legalidad y sus líos no son travesuras de adolescente. Acaba de llegar a un acuerdo extrajudicial para detener una querella por amenazas de muerte contra el dueño de Sala Murano. Acuerdo similar al que suscribió un par de años atrás con otro empresario por los mismos motivos.

El último de los juicios laborales en su contra, por el que resultó condenado, fue archivado a comienzos de este año sin que pagara un solo peso. Y aunque el año pasado desembolsó seis millones para que le fuera suspendida la causa que se le siguió por embestir su enorme Hummer contra un Austin mini y darse a la fuga, el mes próximo está citado a una audiencia por no haber acreditado el cumplimiento de las 50 horas de trabajo comunitario que le impuso un tribunal por su responsabilidad en el accidente.

El menor de los Piñera Echenique vive al límite y ahora, tras separarse y permanecer un mes en una clínica de rehabilitación, acapara titulares. En otra época su situación podría haber sido materia de la farándula. Hoy es un asunto de Estado.
Nostalgia ochentera

De tan repetido el cuento ya parece mentira: antes de morir en 2000, mediante una carta, la madre de Sebastián Piñera le pidió que cuidara y se ocupara de su hermano menor. Razones tenía de sobra para preocuparse. A esas alturas Miguel Piñera no salía de un lío cuando ya estaba metido en otro.

Los mayores problemas empezaron a mediados de los noventa, a la par con el auge de su carrera de empresario de locales nocturnos, desarrollada junto a Miguelo, nombre artístico de Miguel Esbir Barco. Miguel y Miguelo. Los cantantes que habían hecho fama en dictadura se unieron en la siguiente década en torno a negocios que explotaban la nostalgia ochentera.

El primero que tuvieron en conjunto fue un local de Lo Barnechea que bautizaron Entre Negros y Blancos y marcó la pauta de los venideros. Gozó de éxito comercial pero su administración resultó tan desastrosa que terminó con querellas y embargos judiciales. El Seriatutix seguiría un derrotero similar.

Inaugurado a comienzos de los noventa, el local de avenida Colón esquina Sebastián Elcano no tomó vuelo hasta la segunda mitad de esa década, cuando el dúo de cantantes se asoció a los empresarios Ricardo Muller y Ricardo Bezanilla. Miguel y Miguelo eran la cara del local. Solían actuar y hacer vida social ahí. Piñera estaba tan comprometido que vivía en un departamento frente a esa esquina. A pasos de su lugar de trabajo. Era mediados de los noventa y el local era punto de referencia de la farándula y oficinistas y ejecutivos con ánimo de desenfreno. Ese ánimo también contagiaba a sus dueños, que confiaban la administración a Domingo Pino Sastre, Chumita para los amigos. Sastre es hermano del esposo de Patricia Maldonado y dueño del desaparecido bar Confetti, donde se divertían los altos agentes de seguridad del régimen militar.

–Chumita era el brazo derecho del Negro, su hombre de confianza, porque él es re contra desordenado y al lote y no tiene idea de negocios. En esos tiempos si necesitaba plata él iba a la caja del Seriatutix y la sacaba, lo que le provocaba problemas con sus socios –recuerda un ex empleado de confianza.

Las cosas no terminaron bien en el Seriatutix. Tampoco en el Entrengros, que sucedió al otro y tuvo más fama y controversia. Miguelo fue a dar a la cárcel por giro doloso de cheques y fue objeto de embargos de sus bienes personales. Miguel tuvo mejor suerte y la ayuda de su hermano Sebastián, quien ha honrado la petición de cuidar a su hermano menor que su madre le hizo poco antes de morir.

Hacerse cargo de que tenga los mejores abogados para defenderse es una de las formas en que Sebastián Piñera cumple su promesa. Según se lee en el libro Piñera. Historia de un ascenso, de Loreto Daza y Bernardita del Solar: “Sebastián no ha faltado a ese compromiso. ‘Resuelvan el problema’, ordena a sus abogados, cada vez que El Negro se mete en un lío, algo bastante frecuente y desgastante, puesto que ejercer esa tutela no sólo demanda asesoría legal y recursos económicos, sino que también una gran dosis de paciencia. Sobre todo, cuando un abogado cercano a Piñera dice que apenas una mínima parte de los líos en que se mete el cantante son conocidos por la opinión pública”.

La última intervención conocida del Presidente tuvo que ver con la farándula. Según publicó el viernes 3 de junio el diario La Cuarta, Miguel Piñera estaba a punto de darle una entrevista televisiva a Giancarlo Petaccia, cuando un llamado telefónico de su hermano lo hizo cancelar todo.
Invitado de piedra

La historia de Miguel Piñera tiene un capítulo episódico que determina su suerte en la escena musical chilena. Un capítulo al que su protagonista se ha empeñado en imprimirle un carácter épico, legendario incluso, pero que en la práctica se constituye de elementos estrictamente prosaicos.

Ocurrió en 1975, cuando se embarcó en una suerte de viaje de iniciación por Latinoamérica. Lo acompañó el guitarrista Oscar Ratón Pérez, con quien formaba un dúo musical llamado Miguel y Ratón que solía presentarse en un programa televisivo animado por Pepe Gallinato. Los dos amigos soñaban con una carrera artística, pero considerando como estaban las cosas después del golpe de Estado, se conformaban con arrancar del ambiente opresivo que había en el país.

Tras recorrer Bolivia, Perú y Ecuador, el dúo llegó a la casa de unos amigos en común en Río de Janeiro. A decir verdad, sólo Ratón Pérez conocía a los dueños de casa, un trío de músicos chilenos que formaban parte del grupo Agua y hacían carrera en Brasil. Piñera era un invitado de piedra, más todavía considerando que no cayó nada bien entre los dueños de casa y llegó acompañado de una novia estadounidense que conoció en el camino.

–Nosotros vivíamos en comunidad, compartíamos todo, pero él no calzaba con ese esquema. Era individualista, muy rara vez aportaba, se salvaba solo. Igual aceptamos que se quedara en la casa porque andaba con Ratón Pérez, que era nuestro amigo y comenzó a tocar con nosotros –recuerda el guitarrista de Agua, Nelson Araya.

Fue en esa casa de Río de Janeiro que Miguel Piñera escuchó por primera vez La luna llena. Compuesta por Araya, era uno de los temas que el grupo tocaba habitualmente en sus presentaciones en Brasil. También tocaban las clásicas canciones chilenas y latinoamericanas de raíz folclórica que más tarde Piñera integró al repertorio de su carrera solista.

El beneficio fue completo cuando Milton Nascimento descubrió al grupo chileno y lo invitó a participar en la grabación de Geraes (1976), su disco más famoso. Piñera no formaba parte del grupo ni era del agrado del cantautor brasileño. Según uno de los músicos de Agua, lo consideraba “oportunista y fanfarrón, se quería colgar de su fama”. Pero igualmente el chileno se las arregló para estar presente en la grabación y tener una modestísima participación en uno de los coros. Lo justo para que en la contraportada de Fusión latina (1982), su disco debut, se lea que “tocó y grabó junto a Milton Nascimento”.
Sin compromisos

En Músicapopular.cl, la más erudita enciclopedia de música chilena, se consigna que Miguel Piñera saltó a la fama a partir del programa televisivo Vamos a ver, donde Raúl Matas lo presentó como un músico joven, recién llegado de Estados Unidos, que era “hijo menor de don José Piñera”.

Su éxito fue súbito y sorprendió al propio Piñera, a decir de uno de los músicos de Fusión Latina: como no tenía repertorio suficiente, echó a mano a las canciones de Agua y Hot Chile, otro grupo chileno, con el que había tocado en su paso de fines de los setenta por California. Dos de los músicos de esa formación se integraron a Fusión Latina. Otros dos se quejaron de que uno de los temas que Piñera grabó y patentó a su nombre les pertenecía. Ese tema es Dulce América, que José Miguel de la Fuente y Cristián Bianchi reclaman como propio.

Nelson Araya, el autor de La luna llena, dice que alcanzó a registrar a tiempo su tema en Chile. Entonces vivía en Brasil y fue alertado de que la persona que había alojado en su casa pretendía grabar su canción sin su autorización. No fue la única oportunidad en que se sintió pasado a llevar. A fines de esa década, cuando Sebastián Piñera usó La luna llena como eslogan de su campaña a senador, el compositor lo demandó y consiguió una retribución por cuatro millones de pesos de la época.

El menor de los Piñera Echenique gozó de la fama pero también pagó por ella. Algunos de los músicos de su banda terminaron enemistándose con él por incumplimientos y abusos laborales: el líder se llevaba el 75% y el 25% restante se repartía en partes iguales entre sus músicos. Él era el rostro del grupo, la voz de una suerte de Canto Nuevo ligero, edulcorado y apolítico que despertaba admiración de las masas pero también sospechas y enconos.

En un número de 1983 de la revista La Bicicleta, Álvaro Godoy enjuicia el fenómeno de Miguel Piñera y se pregunta quién es ese cantante que “usa boina como el Che y se declara apolítico. Canta a Violeta Parra y Silvio Rodríguez, pero los diarios lo apoyan, la televisión lo contrata como enferma y la izquierda lo rechaza”. En el mismo artículo algunas voces autorizadas intentan explicar el fenómeno y en un recuadro el aludido plantea sus descargos: “No me quiero encasillar, y creo que algunos compositores del Canto Nuevo están un poco comprometidos en contra de este gobierno. Yo prefiero no comprometerme, quedarme al margen”.

Uno de los músicos de Fusión Latina dice que a Piñera las críticas no le resbalaban. Por el contrario. A veces se mostraba tan susceptible que durante un tiempo anduvo atormentado pensando que Nunca quedas mal con nadie, de Los Prisioneros, estaba dedicado a él.
Asesoría financiera

Para fines de los noventa, cuando Miguel Piñera había vuelto a ser una celebridad, vivía en un departamento de Providencia con vista al Entrenegros. Un décimo piso en cuya terraza sobresalía un jacuzzi adornado con flores de hule y una galería de guitarras expuestas en la pared del living. Contaba con varios locales a su haber y una novia 25 años menor llamada Carla Ochoa. Había relanzado el disco Fusión Latina y anunciaba la próxima aparición de un disco de canciones chilenas del que no se volvió a tener noticias.

Fue un periodo intenso, descomedido, sin pausa. En el Entrenegros, lugar de reunión de la farándula criolla, él era una de las principales atracciones. Cantaba con su banda, hacía vida social y, a su modo, defendía sus intereses en el negocio. Un amigo y ex empleado de confianza recuerda que, tal como había hecho en el Seriatutix, solía retirar el dinero de las cajas y echárselo al bolsillo.

–La administración era desastrosa, no podía ser de otra forma, pero así y todo ganaba plata a manos llenas –dice el ex empleado, a quien el cantante le comentó que fue su hermano Sebastián quien le aconsejó invertir en la bolsa.

Las inversiones eran diversas y no necesariamente en la bolsa. Según quedó consignado en una causa de la jueza Eleonora Domínguez, que investigó el caso de La Cutufa II, Miguel Piñera fue uno de los nombres que apareció vinculado a la financiera ilegal dirigida por el capitán de Ejército y ex agente de la CNI Patricio Castro. La lista apareció en un computador que le fue incautado a Marcelo Jadue, abogado y socio del cantante. A esa evidencia se sumó el testimonio de Beatriz Ugarte, denunciante del caso, que atestiguó haber presenciado una reunión realizada en Buenos Aires entre el dueño del Entrenegros y el ex capitán de Ejército y cerebro de la operación.

Patricio Castro y su ex esposa, la actriz Carolina Arregui, eran asiduos al Entrenegros de calle Suecia, que a la vez era administrado por Domingo Pino Sastre. Chumita fue también uno de los hombres a través de los cuales el cantante abrió negocios a contar del 2000.

Por medio de la sociedad Gastronómica New York USA, Pino representó a Piñera en la apertura de dos restoranes de Providencia, New York Sushi y Confesionario. Los otros dos socios fueron el abogado Marcelo Jadue y el empresario Claudio Rocafort Concha.

Marcelo Jadue representó al coronel (r) Castro y fue uno de los gestores de la página http://www.despiertachile.cl, vinculada a ex agentes CNI. En 2008 resultó condenado por extorsionar al Conservador de Bienes Raíces de Santiago, Luis Maldonado.

Claudio Rocafort, en tanto, fue pololo de Cecilia Bolocco un tiempo antes que se coronara Miss Universo en 1987. Representó a una empresa de armamentos, fue demandado por golpear duramente a uno de sus empleados y es dueño de la cadena de restoranes Sushita. Su inolvidable campaña publicitaria tuvo al Negro Piñera de rostro, flanqueado por un modelo recostada y envuelta en sushis de palta, masago y salmón.
Orden de embargo

En 2003, cuando el Entrenegros de calle Suecia bajó la cortina, Miguel y Miguelo estaban distanciados. Ambos se responsabilizaban de malos manejos financieros que poco después derivaron en la detención del segundo por giro doloso de cheques y una demanda laboral de ex empleados que traerá consecuencia para los dos cantantes y un tercer partícipe de la sociedad Miguel y Miguelo’s Pub Limitada, Andrés Vidal Villalón, que oficiaba de representante legal.

A Miguelo la justicia lo obligó a responder con el sueldo que ganaba en el programa Rojo Vip. Y en noviembre 2007, a raíz de la demanda de un sonidista del pub, el Quinto Juzgado del Trabajo ordenó embargar vehículos de los tres socios.

Miguelo perdió una moto y Vidal un taxi Lada. Pero cuando una receptora judicial llegó a la casa de Piñera para embargarle la Nissan Pathfinder que usaba su esposa, la funcionaria adujo la imposibilidad de cumplir la tarea “por oposición de persona adulta del lugar, quien no se identificó”. Sujeta a embargo, la camioneta siguió en poder de su dueño y acumuló multas del tránsito y kilómetros, no obstante que el tribunal encargó su búsqueda a Carabineros.

No era la primera vez que enfrentaba una orden de embargo. A principios de 2000, a raíz de una demanda de ex empleados del local Entre Negros y Blancos, el primero que tuvo en sociedad con Miguelo, el Entrenegros de calle Suecia fue prácticamente desmantelado por un receptor judicial. La experiencia convenció al autor de Como el sol de la utilidad de hacer negocios por medio de terceros.

En algún momento se ufanó a través de la prensa de la existencia de más de doce sucursales del Entrenegros repartidas por todo Chile. Ninguno de esos locales era suyo, pero el negocio estaba en que la gente creyera lo contrario. Él cobraba un dinero por autorizar la marca y representarla a través de presentaciones periódicas, a veces ni eso: bastaba con que se diera unas vueltas para atraer clientela. También se ufanó de ser el propietario de decenas de otros locales que se abrieron en Santiago pero donde su nombre no aparecía en ninguna escritura. Fue el caso de Studio 54, inaugurada en el antiguo recinto de la discoteca Eve por el actual asesor del ministerio del Interior Cristián Barra Zambra. El cantante anunció a los cuatro vientos que la nueva discoteca era obra suya, pero ningún papel lo avalaba.

Según un reportaje de La Nación Domingo, el negocio derivó en una querella del dueño del inmueble por el extravío de un conjunto de equipos de música y en una posterior orden de aprehensión. El reportaje indica que el litigio fue resuelto en 2005 mediante un acuerdo extrajudicial en el que intervinieron abogados del actual Presidente.

Una resolución similar tuvo el embargo de la Nissan Pathfinder. En abril de 2009, la abogada Verónica Fernández Omar consiguió que la Corte Suprema dejara sin efecto el embargo de la camioneta. Esto a pesar de que el cantante ni siquiera respondió con el mínimo del millón y medio de pesos al que se comprometió cuando suscribió la sociedad Miguel y Miguelo’s Pub Limitada. La abogada pertenece al estudio Barros & Errázuriz, que ve los asuntos financieros de Sebastián Piñera.

Al ser contactado telefónicamente sobre sus negocios, Miguel Piñera precisó que actualmente no tiene participación en locales. “De negocios sé re poco, compadre. Lo mío es la música, las relaciones públicas”, dijo.
Socios del sicario

En octubre de 2010, en el transcurso del juicio oral por la muerte de Diego Schmidt-Hebbel, el sicario José Ruz Rodríguez apareció en la audiencia vistiendo una polera con el emblema del Entrenegros. En apariencia el hecho no pasó de ser una anécdota. El propio cantante, al ser consultado por el tema en La Cuarta, se mostró extrañado y lo adjudicó a una casualidad sin mayor trasfondo. Pudo haberse sorprendido, pero no extrañado.

El sicario es primo de Marcos Silva Ruz, quien en el juicio declaró que antes del asesinato planeaban abrir una discoteca en La Florida. Ambos participan de una sociedad familiar dueña de cafés con piernas en el centro de Santiago. En esa sociedad llamada Inversiones El Romeral participan José Ruz, Marcos Silva Ruz, Cristian Silva Donoso, Mickel Ignacio Silva Gallardo y otros familiares. Estos dos últimos tomaron contacto con Miguel Piñera para revivir en 2008 una apoteósica versión del Entrenegros en el Mall Plaza Vespucio.

Según quedó consignado en el Diario Oficial, la Productora de Eventos Entre Negros Limitada que dio origen a la discoteca fue constituida en 2007 por Cristián Alexander Silva Donoso, Mickel Ignacio Silva Gallardo, Claudio Andrés González Ruz e Iván Steve Ponce Valenzuela. Este último es un disc jockey cercano a Miguel Piñera. Trabajó en sus locales y en la campaña presidencial de 2005 de su hermano Sebastián. De acuerdo con Silva Donoso, Iván Steve Ponce fue la persona que intermedió por el cantante en el negocio de la discoteca.

–Fue sólo un acuerdo de palabra, no hubo nada firmado con Piñera –dice Silva Donoso–. Nos juntamos en un local de Manuel Montt, conversamos del proyecto y juntamos las manos, las levantamos y gritamos ehhhh. Eso fue todo. Los detalles los vio el (Iván) Steve Ponce, que era quien tenía el contacto con el Negro.

Cristián Silva habla desde el subterráneo del café Ikabarú de la galería Alessandri, en el centro de Santiago, donde opera la administración del negocio. Bordea los treinta años y sonríe al recordar la experiencia del Entrenegros en el Mall Plaza Vespucio que le dejó buenos recuerdos y una deuda millonaria. No sólo a él, sino también a su tío Marcos, primo del sicario, que actuó como inversionista sin aparecer en la sociedad.

–Fue un proyecto emblema para el Negro, porque marcaba su retorno. Él tenía el compromiso de estar ahí, de ser el rostro, iba casi todos los días pero no tenía un porcentaje. Cuando quería plata, pedía y cobraba. Lo pasamos muy bien pero perdimos mucha plata. Entiendo que el Negro cobraba principalmente por el uso de la marca, ese era su negocio –dice Cristián Silva.

En una de esas noches de juerga, poco antes de que la discoteca cerrara sus puertas en noviembre de 2009, el dueño de un local vecino del Entrenegros denunció haber sido amenazado de muerte después de llamarle la atención a Piñera y sus amigos por estar en su local consumiendo alcohol traído de la discoteca. La causa quedó radicada en la Fiscalía Oriente pero fue archivada después de que las partes llegaron a un acuerdo en que prometieron reserva.

Una fórmula similar fue empleada ante la querella presentada por Fernando de la Cerda, dueño de la discoteca sala Murano, que a fines de abril último denunció haber sido amenazado por Miguel Piñera. Éste habría sospechado una relación entre Cerda y Belén Hidalgo. Según informó la revista Qué Pasa, los representantes legales de ambas partes llegaron a un acuerdo extrajudicial que se mantiene en reserva. La defensa de Piñera estuvo a cargo de Gonzalo Cisternas, quien aseguró a La Tercera que “la querella fue retirada porque las denuncias no son serias”.

Cisternas pertenece al estudio Espina, Zepeda y Acosta, donde son socios, además del senador Alberto Espina, los abogados Carlos Zepeda y Domingo Acosta, todos cercanos a Sebastián Piñera, a quien han asesorado en La Moneda. Según Qué Pasa, el propio Presidente discutió con ellos las estrategias legales para defender a su hermano. Mal que mal, según la misma publicación, el dueño de la sala Murano había sido advertido por el cantante de que no sabía con quien se estaba metiendo: “Estás hablando con el hermano del Presidente”.
Extraido de CIPER CHILE

Carta Abierta a Piñera de Manfred Max-Neef por Hidroaysén

CARTA ABIERTA AL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DON SEBASTIÁN PIÑERA

Señor Presidente:

Con el respeto que me merece su persona y su investidura, me permito en mi calidad de ciudadano libre de compromisos políticos, empresariales e institucionales, plantearle algunas preguntas y un comentario en relación al megaproyecto Hidroaysén, próximo a ser votado en cuanto a su factibilidad.
Preguntas:

¿Está usted dispuesto a cargar en su consciencia el que bajo su presidencia se haya aprobado el más brutal Megaproyecto de la historia de Chile, en cuanto a sus devastadores impactos ambientales, sociales y culturales?

¿Imagina usted el infierno de impacto social y cultural que significará para los asentamientos humanos de la región vivir diez o doce años rodeados de megamaquinarias y de miles de trabajadores no locales destruyendo y devastando su entorno, su cotidianeidad, sus costumbres y su tranquilidad familiar? ¿Está usted dispuesto a cargar eso en su consciencia?

¿Piensa usted que una línea de transmisión de 2.300 kilómetros con torres de 70 metros de altura (equivalentes a edificios de 20 a 25 pisos) cada 400 metros, que, según análisis preliminares basados en peticiones mineras realizadas por y para los interesados, fragmentaría 6 parques nacionales, 11 reservas nacionales, 26 sitios prioritarios de conservación, 16 humedales y 32 áreas protegidas privadas, es algo liviano como para cargas en su conciencia?
¿Ha pensado usted que una franja de 2.300 kilómetros de largo por 100 metros de ancho para instalar las torres, significan 23.000 hectáreas de total deforestación? Cuatro veces más que las presuntas hectáreas que serán inundadas por las represas ¿En adición a lo anterior, ha reflexionado usted sobre la descomunal destrucción de naturaleza que significará trasladar, desde unos pocos puertos, 5.750 torres de esa magnitud a su lugar de emplazamiento? ¿Vale la pena eso en la consciencia?
De concretarse la construcción de dicha línea, Chile podrá sentirse “orgulloso” de haber generado la cicatriz más grande del planeta. ¿Cabría tal “orgullo” en su conciencia?

Es un hecho que, a pesar de la desinformación, la publicidad maliciosa, las presiones y las tácticas de seducción locales a través de regalitos realizadas por la empresa, una clara mayoría ciudadana se manifiesta contraria al proyecto. ¿Siendo nuestro país una presunta democracia, cabe en su conciencia que esa ciudadanía que hizo posible que usted fuera Presidente, no sea respetada?
Muchos sabemos, y desde luego usted también sabe, los múltiples vicios que se han cometido en el Estudio de Impacto Ambiental. No sólo el haber despreciado e ignorado totalmente la participación y las observaciones ciudadanas que la ley garantiza. Ha habido mentiras, descalificaciones y adulteraciones de todo tipo, que resultan inaceptables para una ciudadanía responsable y preocupada por un futuro digno para el país. El resultado final, de aprobarse el proyecto, sería el de constatar una vez más, que vivimos en un país que practica toda clase de rituales democráticos falsificados y enmascarados, de tal manera que el poder y el dinero acaben siempre siendo los vencedores. ¿Estría usted dispuesto a corroborar esta verdad con su conciencia?

El hecho de que la construcción de las represas se presente como un proyecto distinto y separado del de la línea de transmisión es no sólo una bofetada al sentido común, sino una grave ofensa a la inteligencia ciudadana. La más elemental honestidad y transparencia institucionales (de que tanto se habla como propósito del gobierno) obligaría a evaluar lo que realmente corresponde; es decir un solo proyecto que incluye represas y línea de transmisión. El hecho que no se haga como corresponde es obvio. El rechazo del proyecto sería casi seguro. ¿Está usted dispuesto a legitimar este tipo de truco en su consciencia?

Comentario.

Permítame aclararle, señor Presidente, que no soy un “terrorista ambientalista” ni un fundamentalista fanático. Tengo un prestigio internacional bien ganado y consolidado como intelectual que ha trabajado en el diseño de alternativas económicas y de desarrollo que eviten los desastres locales y globales que estamos experimentado tan duramente en las últimas décadas. Para mi, respeto a todas las formas de vida, amor a la Naturaleza, belleza, felicidad, dignidad, bienestar y calidad de vida, son componentes que no pueden ni deben estar marginados del concepto de desarrollo. Es más, sostengo con toda mi fuerza que ningún interés económico, bajo ninguna circunstancia, puede estar sobre la reverencia por vida; de todas las manifestaciones de la vida. ¿Cuántos de estos principios respeta el monstruo de Hidroaysén?

Usted ha manifestado en múltiples oportunidades que Chile está próximo a ser un país desarrollado. ¿Cómo entiende usted el desarrollo? ¿Se trata de alcanzar un determinado PIB per capita? En mi opinión se trata de cumplir con las condiciones que acabo de enumerar. Y para cumplirlas nos falta mucho, muchísimo señor Presidente. Desde luego que favorecer proyectos como Hidroaysén, que prioritariamente contribuyen al enriquecimiento de corporaciones trasnacionales que no le deben ninguna lealtad a Chile, nos aleja aún más del verdadero desarrollo que necesitamos.

Aún cuando no existe entre usted y yo una amistad profunda, hemos mantenido cordiales relaciones personales desde hace muchos años. He apreciado su inteligencia y sus capacidades. Del mismo modo me fui formando la impresión de que usted era uno de los pocos políticos sensibles al medioambiente y amante de la naturaleza. A pesar de que no voté por usted, me sentí contento de que tendríamos un Presidente capaz de concebir un desarrollo armónico entre economía y Naturaleza.

Me apenaría mucho, no sólo por mí, sino por usted, el poder haberme equivocado.

Hago votos, señor Presidente porque inicie usted un diálogo profundo con su conciencia. Quienes realmente amamos la notable belleza de nuestro país sinceramente lo esperamos.

Saluda a usted cordial y respetuosamente,

Prof. Dr. h. c. Manfred Max-Neef
Ex Rector
Director Instituto de Economía
Universidad Austral de Chile
Agradecemos a Ginnia Silva por enviarnos el documento

El Gobierno de los Problemas Reales de la Gente

por Pablo Alberto Valenzuela (*)

“¿Dónde está el proyecto de este gobierno? ¿A qué se refieren con esas siete grandes reformas estructurales que deberían cambiar el país? ¿Por qué lloran que cuatro años es poco tiempo? Sí, es poco tiempo y no se debe perder en conflictos políticos innecesarios o en explotar supuestos éxitos del gobierno que no pasan de la coyuntura. De estructurales, nada… de transformadores, menos”

¿Qué son los problemas reales de la gente? En el discurso el concepto ha sido ampliamente utilizado y las campañas de la derecha, al menos desde el año 99 con Joaquín Lavín, han incluido la idea de preocuparse por esos problemas reales: delincuencia, pobreza, desempleo, falta de oportunidades. Es muy probable que a eso se hayan referido Lavín y Piñera cuando en las sucesivas campañas planteaban que su rol iba a ser abandonar la politiquería y las discusiones en las cúpulas partidarias por preocuparse de los problemas reales de la gente.

Y aún más lejos. El programa de gobierno del Presidente Piñera fue elaborado en gran parte a partir de estudios de opinión pública que buscaban revelar aquellos asuntos en los que la gente se encontraba más disconforme con el trabajo de la concertación y apuntar allí el trabajo de los grupos Tantauco, según indica el ministro Andrés Allamand en su libro La estrella y el arcoíris.

No creo que sea negativo que los gobiernos ―o los candidatos― se nutran de estudios de opinión pública. La Concertación probablemente también lo ha hecho y eso muestra una nueva forma de canalizar las demandas ciudadanas. Ya no sería la élite la que le plantea a los ciudadanos hacía dónde ir, sino que son las personas a través de encuestas las que revelan lo que quieren. Los candidatos, entonces, lo sistematizan en un programa de gobierno que le ofrecen a los electores.
Pero ¿hasta que punto eso favorece la actividad política? Históricamente los partidos políticos les han planteado a los chilenos discursos de cambios y transformaciones. El discurso no ha sido que un período de gobierno es poco tiempo para realizar el programa y, por lo tanto, pedirle a los votantes renovar la confianza en la coalición gobernante una vez que su tiempo se acabe, justificando así la ineficacia de los primeros años. Muy por el contrario, en la política de masas del siglo XX cada presidente ha instalado potentes ideas de cambio para el país que desean legar una vez que dejen La Moneda.

¿Qué cosas nos han quedado? La Constitución de 1925 con Alessandri. El fortalecimiento de la educación pública y la industrialización de Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos, la reforma agraria y la patria joven, con Frei Montalva. La transformación nacional del Presidente Allende, la estabilidad democrática de Aylwin, la modernización de Frei Ruiz-Tagle, el crecimiento con igualdad de Lagos y la protección social de la Presidenta Bachelet.

La política presidencial se basa en discursos transformadores o de profundización de cambios. Y no es que los gobiernos no tengan que preocuparse de los problemas que afectan a la gente, dejarlos de lado sería un error político grave. Pero más allá de eso, algo de cada gobierno debe quedar en la historia. Los países enfrentan siempre grandes desafíos de desarrollo y es tarea de los gobiernos enfrentarlos. De ahí la importancia de los grandes proyectos que se traducen en políticas públicas y bien pueden ser efectivos o no, materializarse o no, pero deben constituir el tronco desde el cual va surgiendo la mayor acción política de los mandatarios.

Es decir, asumamos que durante los gobiernos van apareciendo problemas que no estaban considerados. Carlos Matus, el fallecido ex ministro de Economía del Presidente Allende, le llama a estos problemas “problemas ocasionales” que ponen a prueba la capacidad de reacción de los gobiernos. Desastres naturales, problemas externos, escándalos de corrupción, entre otros. Pero no son estos temas los que deben dominar en la agenda. El terremoto en Chile ha sido un tema muy importante, pero Pedro Aguirre Cerda vio en el terremoto de Chillán la gran ventana de oportunidad para impulsar la industrialización del país y de él eso nos queda. En suma, un gobierno no puede quedarse en aquellos problemas ocasionales. Hacerlo demuestra el pequeño poder de anticipación a los problemas y de manejo de la agenda.

¿Dónde está el proyecto de este gobierno? ¿A qué se refieren específicamente cuando hablan de las siete grandes reformas estructurales que se supone deberían cambiar el país? ¿Por qué lloran repetidamente respecto a que 4 años es poco tiempo? Estamos de acuerdo en que es poco tiempo y por lo mismo no se debe perder en conflictos políticos innecesarios o en explotar supuestos éxitos del gobierno que no pasan de la coyuntura. De estructurales, nada… de transformadores, menos. Y no es apelar a un lugar común el hecho de decir que este gobierno no tiene un relato, como lo ha hecho insistentemente Pablo Longueira en cuanta entrevista ha dado. Y es que de verdad, no lo tiene.

Lo que en algún momento parecía un discurso de la Coalición, eso de la nueva forma de gobernar, se derrumbó poco a poco. La gente no evalúa formas, evalúa resultados y de eso se ha visto poco, incluso en temas extremadamente urgentes, como la reconstrucción en las regiones azoladas por el terremoto. El Gobierno demoró casi un año en enviar al congreso proyectos de ley anunciados en el mensaje del 21 de mayo de 2010 y algunos todavía no se mandan. Los problemas ocasionales han dominado la agenda y se sale de un conflicto político para caer a otro. La Concertación, aún desordenada y dañada por la derrota, no ha tenido que esforzarse mucho para hacer ver los errores que se cometen en palacio. Es el mismo oficialismo el que los deja de manifiesto.

Y el error está justamente en pensar que basta con solucionar los problemas reales de la gente. Y no es que no haya que hacerlo, pero ¿cómo se estructura un proyecto de gobierno en torno a esos problemas? Este gobierno ha dicho que en 2018 Chile será un país desarrollado usando una definición obsoleta de desarrollo, aquélla que nos habla de PIB per cápita pero que pasa por alto la calidad de vida, y olvidando que su gestión termina en 2014.

Todos los gobiernos solucionan problemas. Es algo connatural a la acción política. Todos los gobiernos entregan viviendas, pagan subsidios, hacen transferencias a servicios públicos entre muchas otras cosas. Pero es algo tan inherente a la acción gubernativa que no son temas de los que uno se acuerde y por los cuales después los gobierno sean recordados y evaluados. De este gobierno no nos queda mucho: todavía me pregunto por qué tendremos que recordar a Sebastián Piñera y hasta ahora la respuesta que me doy es que sólo será por haber sido el primer Presidente de derecha elegido democráticamente en 50 años y que si no fuera por un terremoto al inicio de su gobierno, pocos hablarían de él en 20 ó 30 años más. Que coincidencia. Parecido a lo que fue el gobierno de Jorge Alessandri.

(*): Licenciado en Ciencias Políticas y Gubernamentales y estudiante de Magíster en Ciencia Política de la Universidad de Chile. @pau_albert

Extraido de Sentidos Comunes

¿Por qué renunció Herman Chadwick a las concesionarias?

La intempestiva renuncia de Herman Chadwick Piñera a la presidencia de la Asociación de Concesionarios de Obras de Infraestructura Pública A.G. (COPSA), después de cinco años de ejercer paralelamente este cargo con el de Consejero del Consejo Nacional de Televisión, ha sido explicada por él como un sencillo ordenamiento de prioridades. Según sus palabras, ahora quiere dedicarse por completo a dirigir el Consejo Nacional de Televisión, después de haber sido nombrado por su primo, el Presidente Piñera, por los próximos cuatro años.
Es cierto que ese parentesco ha motivado críticas fundadas al nombramiento. Sin embargo, hay un aspecto inadvertido y que resulta aun más cuestionable.
Primero cabe preguntarse por qué, si el CNTV demandará “mucho trabajo” , no renunció a los otros 14 cargos en directorios de grandes empresas.
 
Planteada esta interrogante, cabe despejar que tiene de especial la Presidencia de COPSA -a la que acaba de renunciar apuradamente Chadwick-, gremio que agrupa a poderosos grupos económicos. La respuesta es tan simple como sorprendente. Y está ahí, en una ley que nadie parece haber leído, la del Consejo Nacional de Televisión.
El artículo 8º de la ley 18.838, que crea el CNTV, establece sólo tres causales que impiden legalmente que una persona se desempeñe como Consejero. La segunda de estas causales reza como sigue:

“8º Son inhábiles para desempeñar el cargo de Consejero : 2.- Las personas que desempeñen los cargos de Presidente, Vicepresidente, Secretario General y Tesorero en las directivas centrales de los partidos políticos o en directivas nacionales de organizaciones gremiales o sindicales.”

No está demás recordar que una organización gremial es un colectivo de personas o de empresas que se asocia para defender y promover aquellos intereses que los unen. Es decir, un gremio.

Como resulta inequívoco, COPSA es una organización gremial que reúne a aquellos grupos económicos que lucran con el sistema de concesiones públicas. De hecho está registrada como Asociación Gremial, y en la descripción de su “misión”, se refieren a sí mismos como un gremio. Y demás está decir, que es una organización de carácter nacional, con presencia de sus asociados a lo largo del país, y que se relaciona con el poder político a través del MOP.

Es decir, Herman Chadwick Piñera, ejercía la presidencia de la directiva nacional de una organización gremial, al tiempo que ocupaba la calidad de Consejero del CNTV. Ilegalmente. Alertado por misteriosos espíritus de la posibilidad de caer en desgracia, y en particular de ser destituido por el Pleno de la Corte Suprema por esta causa (art. 10 i II, Ley 18.838), ha renunciado a su alto cargo gremial, presumiblemente el pasado viernes.

Salvó la situación, podría afirmarse. Sin embargo, hay algo más. Herman Chadwick Piñera fue designado Consejero del CNTV por el gobierno de Ricardo Lagos en 2001. Luego, en 2006 fue electo Presidente de COPSA, cargo en el que fue reelecto por sucesivos períodos, hasta el día de hoy.

En castellano: Herman Chadwik ocupó ilegalmente  el cargo de Consejero del CNTV, durante cinco años. A sabiendas de que la ley lo prohibía, con el obvio propósito de precaver conflictos de intereses.

Porque, la otra alternativa, es conceder que el primo del Presidente nunca ha leído una ley que consulta cada vez que cuestiona el humor del Club de la Comedia, o cuando legitima la censura televisiva al pueblo mapuche.

O bien, podemos pensar que el abogado Chadwick no sabe lo que es una organización gremial, ni menos comprende que significa ser presidente de la directiva nacional de un gremio.

Por cierto, legitimado por una clase política que tampoco parece conocer ciertas leyes.
A partir de estos días, se entregará la dirección del órgano regulador de la televisión a una persona que tuvo la audacia de omitir que sus calidades de Consejero del CNTV y de hombre de los grupos económicos, eran legalmente incompatibles.
 

A esperar los resultados.
Extraido de El Quinto Poder

El discurso sobre los derechos de las mujeres y su indicador: el aborto

por Maria Isabel Matamala Vivaldi
 
El 9 de diciembre, el Instituto Nacional de Derechos Humanos entregó al Presidente Piñera su primer informe. La intervención de la Directora del Instituto, abogada Lorena Fríes, y la de Víctor Abramovich, Director del Instituto de Políticas Públicas en Derechos Humanos del Mercosur, se refirieron a la necesidad de abordar desde el enfoque de derechos las desigualdades en cuyo marco viven actualmente su vida importantes grupos de la población, entre otros, el de las mujeres. Se señaló: “… hoy observamos que las demandas sociales por derechos humanos son más complejas y exigentes. Ya no se pide de los Estados solo el respeto de los derechos. Se demanda también que actúen de manera efectiva para protegerlos y garantizarlos. Sobre todo cuando la afectación de los derechos obedece a factores estructurales, por ejemplo patrones de desigualdad de género, sociales o raciales. Están en juego conflictos colectivos, la situación de grupos o sectores sociales desaventajados”[1]. Es sabido que las desigualdades de género expresan discriminación entre mujeres y hombres en materia de ejercicio y goce de derechos humanos. Esta sola constatación significa que ni la protección ni la garantía de los derechos de las mujeres están siendo cubiertas por los Estados.
En la ocasión el Presidente Piñera afirmó enfáticamente en su discurso: “Debemos mantener y acelerar lo mucho que se ha avanzado en esta materia en los gobiernos anteriores, pero también acelerar el tranco para lograr una mayor igualdad en materia de derechos, de libertades, de oportunidades y también de responsabilidades entre hombres y mujeres en nuestro país, donde a pesar de lo mucho avanzado, todavía tenemos un largo camino que recorrer”. ¿Es que sus palabras permiten entender que se hace cargo de injusticias que su coalición se ha empeñado en mantener, priorizando convicciones ideológicas y religiosas en desmedro de los derechos y libertades de las mujeres y del Estado laico? ¿Significa que, entre otras acciones, favorecerá la construcción de mayorías políticas para hacer coherente el discurso sobre igualdad de derechos entre mujeres y hombres, a través de legalizar el aborto? ¿Destrabará esta discriminadora herencia de la dictadura militar? ¿Habrá conexión entre discurso y voluntad política?
El derecho de las parejas a decidir su proyecto reproductivo, esto es, la cantidad y espaciamiento de hijos/hijas, fue reconocido para las parejas en la Primera Conferencia internacional de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, en Teherán 1968. Luego, la Conferencia Mundial de Población y Desarrollo, en Bucarest 1974, reconoció también ese derecho como individual: “Todas las parejas y los individuos tienen el derecho fundamental de decidir libre y responsablemente el número y espaciamiento de sus hijos”.
En Chile, medio siglo después, el goce de este derecho por parte de las individuas aún no tiene el alcance que tiene para los individuos. Cuando los hombres no desean asumir la paternidad ante un embarazo no planificado y no deseado, abortan de diversas maneras y con múltiples argumentos. Cuando en las mismas circunstancias las mujeres no desean asumir la maternidad, o más aún, cuando el embarazo atenta contra su vida o su salud, el aborto les está negado por ley. Si transgreden esta disposición en un esfuerzo límite por defender su proyecto de vida ejerciendo su derecho a decidir, son encarceladas y criminalizadas. ¿Acogerá el Presidente Piñera las observaciones de los organismos pertinentes de las Naciones Unidas que piden al Estado chileno revisar su legislación sobre aborto, así como la demanda de las mujeres chilenas que sufren esta atroz discriminación en materia reproductiva?
Dos casos impactantes – evidencia de la injusticia -, han aparecido en los diversos medios en las últimas semanas. El primero, Karen Espíndola, una mujer anónima y valerosa, a quien el Estado chileno obligó a llevar a término un embarazo cuyo resultado ha sido un niño con gravísimas malformaciones que sólo vive para sufrir las 24 horas de cada día, sin protección o garantías para sus derechos. Posteriormente, Mónica Pérez, destacada periodista, rostro de TVN, quien debió esperar la muerte in útero del feto, viviendo una tortura física y psicológica , al igual que la que soportó obligadamente Karen durante nueve meses. El impacto de la entrevista a Mónica Pérez ha movilizado las sensibilidades de parlamentarias y parlamentarios en un arco extremo y la respuesta ha sido un proyecto a la medida del caso.
Es de esperar que en esta ocasión la senadora Matthei y el senador Rossi se comprometan con la iniciativa y desarrollen la abogacía imprescindible para construir mayorías. Ya hay muchos proyectos similares durmiendo en el Parlamento; por diversas razones se presentan, pero luego sus autoras/es no mueven un dedo para hacerlos realidad.
También es necesario recordar que las mayorías no sólo deben ser parlamentarias. Para que éstas sean consistentes es preciso construir mayorías sociales. Se echa de menos la interlocución de la senadora y el senador con la sociedad civil, y también, la claridad para entender que la legalización de una causal no restablece el derecho negado a miles y miles de mujeres que ven su salud atropellada por embarazos que trastocan sus vidas, pero que no se inscriben en la causal de inviabilidad fetal.
Las mujeres necesitamos que el Estado proteja y garantice nuestro derecho a decidir.

 
[1] Víctor Abramovich

-La autora es médica, consultora internacional en salud y género
 Articulación Feminista por la Libertad de Decidir

Extraido de piensaChile

Estamos muertos en la cárcel de San Miguel los 83

Por Andres Figueroa

La delincuencia, fuera de las patologías psiquiátricas marginales, es producto de la miseria y la ignorancia.

A las 5:48 horas de la madrugada del 8 de diciembre de 2010, los bomberos recibieron un llamado telefónico probablemente de un interno de la cárcel del San Miguel, comuna de la Región Metropolitana, donde se estaba produciendo un siniestro con consecuencias fatales sin precedentes en la historia de las penitenciarias chilenas. Sin embargo, el incendio habría comenzado alrededor de las 4:00 horas de la madrugada, es decir, casi dos horas antes de que llegara auxilio, a las 6:00. De acuerdo a versiones preliminares, ya son 83 los reos calcinados y muertos por asfixia. A ello se agregan más de 300 heridos y un número indeterminado de presos en riego vital que están distribuidos en distintos recintos hospitalarios de Santiago. La tragedia se concentró en el cuarto piso de la torre 5 de la cárcel. Durante los acontecimientos, sólo había cinco funcionarios de Gendarmería en un recinto donde estaban recluidas 1.961 personas, toda vez que la prisión está habilitada para 900 hombres. Es decir, los niveles de hacinamiento superaban más de un 100% las instalaciones. Los familiares de los reos, presa de la desesperación y la incertidumbre debido a las escasas informaciones vertidas oficialmente, lanzaron huevos y piedras a las autoridades y la policía.
De modo oficial resultan opacas las razones que originaron el desastre. Lo cierto es que independientemente de las responsabilidades inmediatas –eventual negligencia de gendarmes en particular-, existen responsabilidades políticas de fondo que recaen en

los gobiernos anteriores y en el actual, y de los actuales ministros de Salud y de Justicia, Jaime Mañalich y Felipe Bulnes.

ANTECEDENTES
En los últimos 10 años el incremento de la población carcelaria fue de 22.000 mil presos a 52.621 hoy. Considerando los reos que están beneficiados por políticas intrapenitenciarias o sistema abierto se llega a 55.000 mil reclusos. Esto es, el sistema penitenciario chileno es responsable de 107 mil personas.
El modelo privado que cuenta con subsidiado estatal generado con el propósito formal de aminorar el hacinamiento ha resultado un fracaso. En la actualidad, en los recintos concesionados existen tres presos en calabozos hechos para un interno. En la prisión femenina hay 300 reclusas en una habitación con capacidad para 80 personas, mientras que en la penitenciaría las instalaciones para 120 internos alojan a 800 reos.
La ley indica que el objetivo fundamental de la reclusión es la rehabilitación del preso con el fin de su eventual inserción social. No obstante, en el último tiempo se redujo el presupuesto para Gendarmería en más de 2.600 millones de pesos (US$ 5 millones 200 mil dólares). Esa cifra deviene en que ninguna cárcel posee programas de rehabilitación.
El modelo penitenciario estatal invierte por recluso 290 mil pesos (US$ 580), en tanto en los penales privatizados, prácticamente 600 mil pesos (US$ 1.200). En el sistema privado, los montos comportan enseñanza, salud, especialistas en rehabilitación, comida, y gastos en arriendo del recinto, agua y luz. Inversamente, bajo el modelo fiscal, por menos de la mitad de los recursos todas las labores anteriores deben efectuarlas los gendarmes.
En Chile hay un funcionario de gendarmería por 91 presos. Investigaciones, hechas por el gremio de gendarmería, informan que sus trabajadores laboran para el Estado más de 12 millones de horas extraordinarias no canceladas.
EL FONDO DEL DESASTRE
Mientras mediáticamente Piñera intenta explicar con abundante demagogia, como si fuera parte de la oposición –tomando distancia absurda respecto de su propia administración y culpando al eslabón más frágil de la cadena carcelaria-, una vez más, el mandatario enfrenta una crisis que revela las condiciones de subdesarrollo de Chile, asociadas, en este caso, a las inexistentes estrategias de prevención de accidentabilidad, resguardos sanitarios, rehabilitación efectiva de los reos, y un hacinamiento estructural del sistema penitenciario. Tras estos fenómenos se oculta el más profundo desprecio y abandono respecto de un segmento de la población chilena que es pobre y cuyo comportamiento está gatillado esencialmente por las pésimas condiciones de vida de las clases subalternas, la ausencia de una formación cultural digna, el desempleo, falta de porvenir y expectativas de desarrollo personal y colectivo, y la alienación social provocada por el imperio del fetiche del consumo innecesario que facilita la constitución de una subcultura ligada a la violencia y produce relaciones sociales dañadas y dañinas. Si no terminan las más que precarias condiciones materiales y educacionales de importantes segmentos de la desigual sociedad chilena, la delincuencia cobrará, simétricamente, una tendencia creciente y sin control. He aquí como se suma una nueva denuncia para la conmemoración del Día Internacional de los Derechos Humanos el 10 de diciembre, dos días después de la inédita tragedia.
Extraido de El Ciudadano

33 Mineros: ¿Es Cercania lo de la Derecha Chilena a los Trabajadores?

por KROK

Con un lenguaje no típico de un inversionista, Sebastián Piñera ha producido un cambio comunicacional de cercanía con los trabajadores, resulta raro escuchar de un representante de la derecha un “nunca mas“, resulta raro verlo ocupando el heroico rescate con un lenguaje tan cercano y simple. Si sumamos esto a la ganancia de la UDI en sectores populares, vemos una guerra declarada en franca disputa de los sectores desposeídos y eternamente desplazados, entre una nueva derecha en lo medial y una derrotada concertación mas silente que nunca.
Gran preocupación debe tener la oposición ante la nula posibilidad de contrarrestar el éxito del plan de rescate, que muestra un Estado rápido, eficiente y cercano, y por sobre todo que alimenta el chovinismo de un pueblo que quiere mostrarse grandioso, aunque por dentro se mantenga la inseguridad laboral en recaudo de los intereses comerciales del empresariado chileno. Sólo la espera y el entibiamiento mediático permitirá una baja en los bonos del gobierno, las criticas a la sobre exposición de Piñera serán meros estertores de política a corto plazo y sólo la imposición de una agenda profunda con temas potentes y populares permitirá desenmascarar a la derecha empresarial.
Temas como, reconocimiento constitucional a los pueblos originarios, nacionalización del agua, leyes laborales, sistema binominal, inscripción automática, píldora del día después, reforma educacional, impuesto a las grandes empresas y la autoimpuesta seguridad laboral, permitirán volver a un debate donde la oposición podría revalidar la necesidad de reconocimiento popular.

Fútbol y Política: Alma futbolera en la bolsa

por KROK
 
Gabriel Ruiz-Tagle se perfila por la derecha y con una finta sobrepasa a su oponente no sin recibir un tremendo patadón, llega a línea de fondo, centra y la deja allí, dando bote, para que Sebastián decida frente al arco…“. Esta alegórica cita futbolera, podría representar fielmente la decisión del Director de Chiledeportes de vender las acciones de Blanco y Negro (Colo Colo), esta decisión le abriría el camino a Piñera para que se deshaga de las acciones del mismo equipo y de paso también las de Chilevisión. Es que la ligazón fútbol-política no es un tema nuevo y no es menor la exposición mediática que permite el ser dueño de un equipo popular, por lo mismo, estos políticos carentes de arraigo en los sectores populares pretenden suplir su déficit, intentando ser del pueblo, pero siendo acreedor de éste. Las nuevas sociedades anónimas deportivas (SAD) abrieron un espacio a la compra de este esquivo poder popular, Piñera, Ruiz-Tagle, Lavín, Hasbún, Estevez entre otros divisaron el negocio de comprar el alma futbolera, mas rentable que la ruleta accionária, seria la rentabilidad popular, pues quien puede contradecir que la popularidad es un elemento nutricional vital para el ego de un político.

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