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Las (no tan) alegres cuentas del salario mínimo

por Ruth Sánchez (Fundación SOL)
Inagotables han sido las justificaciones que realizan nuestras autoridades para no aumentar el salario mínimo. Argumentos como que las pequeñas empresas se verán al borde del colapso, que deberán despedir trabajadores, que podrían llevarlos a la quiebra, etc.
¿De qué estamos hablando?
Se recurre otra vez a la vieja estrategia del miedo, herramienta utilizada por la dictadura para someternos e imponernos este modelo económico que tiene a gran parte de los chilenos endeudados. Este año se utiliza a las empresas de menor tamaño para causar el miedo. En años anteriores, fue alguna crisis económica que desde algún país lejano podía llegar a afectarnos, causada por los excesos de los mismos empresarios.
Pues bien, analicemos a las pequeñas empresas. Tienen un máximo de 49 trabajadores y generalmente son administradas por sus dueños, quienes conviven día a día con sus trabajadores/as, saben de sus necesidades y pesares y por lo tanto los cuidan. De verdad el trabajador es su máximo capital.
Y, ¿las grandes empresas? Con más de 200 trabajadores son las que obviamente más utilidades obtienen pero también donde mayor desigualdad salarial se produce. Es aquí donde se contratan administradores y gerentes intermedios cuya labor principal, administrar el capital humano (trabajadores), les genera sueldos que fácilmente superan las 100 veces en relación a los trabajadores comunes y corrientes. Para estos ejecutivos, la productividad es la ley, da lo mismo como se consiga. El máximo exponente de esta escuela es Fra-Fra y que bien retrató el programa televisivo “Contacto”. Para estos hombres, las negociaciones del salario mínimo tienen mucha relevancia, ya que por el número de trabajadores que poseen se les hará más significativo el aumento, dejarán de darse un pequeño lujo. Hay que considerar además que en estas grandes empresas se paga muy frecuentemente sueldo mínimo, tienen casi un 12% del total de los trabajadores que reciben ese sueldo, no lejos de las pequeñas y microempresas (con un 22%).

Ahora bien, ¿qué es el Salario Mínimo? Según el Código Laboral (Art 249º) tiene que ser el suficiente para satisfacer las necesidades normales de la vida del trabajador y su familia consistente en alimentación, habitación, vestuario, transporte, previsión, y cultura y recreación. ¿Podemos cubrir todas estas necesidades con los $172.000 que ahora tenemos?
En una familia de cuatro personas, donde sólo una persona trabaja y dos hijos estudian (como sucede normalmente en las familias más vulnerables), el gasto mensual sería de: transporte $46.400, luz $20.000, agua $10.000, gas 30.000, alimentación (si solo consideramos el pan) $36.000. Sumamos $142.400 y le quedan $30.000.
¿Qué harán? ¿Almorzarán? ¿Desayunarán? ¿Tomarán onces? ¿Necesitarán materiales para estudiar sus hijos? ¿Cómo adquirirán su vestuario? ¿Cómo capearán este frío invierno? ¿Cuál de estas necesidades básicas priorizarán con los $30.000? ¿Y si se enferma alguno de ellos? ¿Y si no tienen casa propia o tienen que pagar dividendos? Para qué hablar de cultura y recreación, para eso nunca alcanzará.
¿Cómo pueden nuestros gobernantes tener moral para seguir hablando de salario mínimo, si no saben lo que es una necesidad básica, no saben de retorcijones de guata cuando tienes hambre, del dolor desgarrador de una madre cuando no tiene para darle de comer a sus hijos, o de acostarlos bien temprano, para que no sientan frio o porque no le alcanzó el dinero para pagar la cuenta de la luz, de lo vulnerable que se sienten estas familias ante una autoridad que sólo los visualiza cuando necesita de su voto? Esas son las únicas necesidades que nuestros gobernantes conocen además de la de reconocimiento y de realización. ¿Cómo pueden votar por un aumento de $1.000 o de $1.500 en el salario mínimo si ellos perciben un sueldo aproximado de $7.000.000?
Los trabajadores mueven la economía de este país y crean su riqueza. ¿No sería más justo que participaran de las decisiones que directamente los afectan y no que decidan quienes no los representan?
Extraido de El Quinto Poder

Rafael Gumucio: El terremoto ciudadano

por Rafael Gumucio (EL PAÍS)
Tomas de colegio y universidades, bicicletadas nudistas, huelgas de hambres y bloqueos de ciudades enteras. Nunca, ni en la fervorosa unidad popular ni en el épico plebiscito que terminó con la dictadura, tanta gente se había manifestado en las calles de Chile. Los motivos de las protestas son tan diversos como las formas de protestar. Van desde la posible instalación de una central hidroeléctrica en la Patagonia, hasta la reforma radical de un sistema educacional, pasando por la implementación de más ciclovías, o las condiciones de vida de un elefante que jubiló de un circo.
Al terremoto geológico le ha seguido uno ciudadano, cuyo principal damnificado ha sido el palacio de la Moneda y su arrendatario, el presidente Piñera, quien en estos días solo alcanza el 36% de aprobación. Y es que tampoco le ha ido bien al Congreso, donde reina la oposición concertacionista, una Concertación que no alcanza ni el 25% de aprobación ciudadana. En medio de los gritos, no ha faltado quien compare estas manifestaciones con el movimiento de los indignados de la Puerta del Sol. Ambos comparten la misma mezcla asombrosa de reivindicaciones extremadamente domésticas con otras sorprendentemente metafísicas, de pacifismo inicial y de violencia final. Los dos unen a ecologistas, comunistas y anarquistas con ciudadanos sin militancia que intuye que es difícil que un Gobierno dirigido por los mismos haga algo diferente. Los dos movimientos son frutos de una ciudadanía escéptica y sobreinformada que tiene las herramientas tecnológicas suficientes como para saber instantáneamente que muchos están como ellos.

Los dos movimientos, tanto los indignados españoles como el de los disconformes chilenos marcado, son hijos de la segunda fase de la revolución tecnológica. Una revolución que pasó del reinado del computador personal y el blog, herramientas que solían ser solitarias, al del teléfono móvil y las redes sociales; herramientas fatalmente comunitarias. Medios posmodernos que, sin embargo, han resucitado un debate que se parece vertiginosamente a los que sostenían los personajes de Chéjov a comienzos del siglo XX: ecologismo, socialismo utópico, nudismo, nihilismo. Todo ello mezclado con un sentimiento de ansiedad generalizado por algo que va a venir pero no se sabe qué es.
Un debate que tiene, sin embargo, otro compás en Chile, distinto al de España. Porque mientras España sufre una de las peores crisis de sus últimos 30 años, Chile crece al 6%. Porque mientras el indignado de la Puerta del Sol ve recortados sus derechos y sus expectativas todos los días, el disconforme chileno es muchas veces el primero en su familia en estudiar en la Universidad y el primero en viajar al extranjero. Si hemos de seguir jugando al peligroso juego de las comparaciones internacionales, la rebelión chilena se parece más bien a una versión moderada de las protestas en el mundo islámico. Ellas también fueron fruto de una clase media que vio mejorar su nivel de vida en un país donde los medios de comunicación y la clase política poco o nada incorporaron sus demandas de representación. Democracias protegidas o francamente autoritarias, sociedades de castas, cansadas de ver impotentes por Internet o la televisión por cable que el chantaje al cual las sometían sus líderes no era normal ni natural.
Mientras los indignados españoles son los náufragos de un sistema que hizo agua, los disconformes chilenos son el costo inesperado de un experimento -el de la implementación de un neoliberalismo atenuado por políticas asistenciales- que está empezando a dar frutos inesperados. Y es quizás lo más interesante del movimiento; la desigualdad abismante de la sociedad chilena (la más desigual de la OCDE, por encima de Turquía y México) ha dejado de ser una herramienta de control para las élites, y ha pasado a convertirse en un factor de descontrol. Así, reivindicaciones aparentemente tan lejanas como la preservación del paisaje virgen de la Patagonia chilena se convierten, moduladas por una población descontenta de su lugar dentro de la inamovible escala social, en una protesta contra los monopolios empresariales y su poder sobre la política y la prensa. Bajo esta lógica, la lucha por el matrimonio gay se convierte también en una lucha contra la desprestigiada Iglesia -hundida en una serie de casos de abusos a menores- y su veto moral sobre el concubinato y la sexualidad adolescente. Entonces, los colegios agrietados por el terremoto y que aún no han sido reconstruidos les permiten a sus alumnos pedir un cambio en la Constitución que apele a la reestatización de la educación chilena.
“De la sala de clase a la lucha de clase”, reza un cartel en el Liceo de Aplicación, recién tomado por sus estudiantes. Mientras, los chilenos, con un fervor también inédito, compran y consumen sin complejo ni culpa más y más electrodomésticos, al mismo tiempo que se sienten en el derecho, y quizás en el deber, de impedir la instalación de una planta de energía hidroeléctrica que facilitará sus vidas. Quizás tampoco quiera ya esta ciudadanía curiosamente despierta que le faciliten la vida. Quizás no quiera esperar a estar indignada, como ya lo están los españoles, para preguntarse ¿por qué?, ¿cómo?, ¿cuándo? Y sobre todo, ¿cuánto?
Extraido de EL PAÍS

Gokú y su lucha alternativa por la Educación

Cynthia Estefanía  de Google+

Deja de Protestar y Disfruta tu Ignorancia

LA Momia Roja

El Mercurio, La Tercera: los mayores portavoces del poder económico

por Paul Walder (Punto Final)
El Mercurio controla la mitad de la venta de periódicos en el país, absorbe el 80 por ciento de la publicidad y posee casi toda la prensa regional. También es el gran articulador de la agenda política y económica. Pero hoy, como en algunos otros momentos de la historia, algo se le va de las manos.
Las masivas y frecuentes protestas que se han sucedido desde inicios de mayo por todo Chile, nos recuerdan el clima ciudadano de hace unos treinta años, en un período en que El Mercurio y La Tercera eran los mayores portavoces en la prensa escrita del poder económico amparado por la dictadura. Hoy, ante una creciente y similar ebullición social, este duopolio, este doble espejo de los intereses corporativos, continúa como el gran amplificador del discurso del sector privado.
La prensa corporativa del duopolio, íntimamente ligada a todas las variantes del gran empresariado, refuerza día a día sus intereses, los que se han enmascarado como la identidad del Estado chileno. Lo que es bueno para Chile, lo que representa a la “patria” es, finalmente, una extensión de los más esenciales intereses comerciales, industriales o financieros.
La gran maquinaria mediática es para este caso el instrumento especializado en crear esa ilusión de país soberano e inclusivo, producto propagandístico que si bien ha formateado el imaginario colectivo de varias generaciones de chilenos, hoy, lo mismo que durante los años más gélidos de la dictadura, comienza a dar señales de error.

Así como los sucesivos gobiernos desde 1990, los partidos políticos y el mismo Estado han transparentado de forma más o menos desembozada su vinculación con los intereses de las grandes corporaciones, estos consorcios, encabezados por El Mercurio, son observados y señalados por la ciudadanía como el altavoz que amplifica aquellas voluntades.
Hoy, como en aquellos otros escasos momentos históricos, germina un nuevo estado de conciencia ciudadana, capaz de destapar a las corrientes del pensamiento dominante canalizadas a través de la gran prensa y de comprender todo el proceso de elaboración de los productos informativos. Hoy una ciudadanía reflexiva puede leer aquella prensa como un relato más cercano a la publicidad de los intereses corporativos que a la información.
Pero aquella sociedad civil ha afinado y profundizado su pensamiento crítico desde las protestas de la década de los ochenta. Si en esos años esta prensa representaba a la oligarquía y la derecha política y económica, hoy encarna, ante los ojos de las mayorías, también a todo el aparato institucional gestado desde la dictadura y robustecido durante los largos años de la transición. Tal vez el regreso de la derecha al poder ha significado el cierre de un ciclo y la evidencia de la consolidación de un modelo de sociedad caracterizada por la desigualdad respecto a sus beneficios. El objetivo de las denuncias de estas mayorías empoderadas en las calles está hoy tanto en la derecha como en la Concertación.
Hablar de El Mercurio y La Tercera no es simplemente referirse a los dos únicos consorcios informativos chilenos, sino que es aludir a una compleja red de intereses, cuyo oscuro entramado, además de haber delineado la historia pasada y reciente, está empeñado en reproducir, en consolidar aquella historia -que es la estructura del poder- en el presente y replicarla hacia el futuro. En este proceso de reproducción no hay nada más conservador que la apariencia liberal con que se maquillan estos medios. La superficie de modernidad, tecnología, globalización comercial, oculta tras sí las telarañas de una estructura oligárquica enlazada con los mismos poderes que, en el caso de El Mercurio, lo sostenían hace más de un siglo. Todas estas condiciones, levantadas como atributos simbólicos y publicitarios, son interpretadas y desarmadas por una sociedad civil cada vez más informada y reflexiva.
Es este estado y esta rutina lo que hoy otra vez comienza a fracturarse. Los procesos sociales y políticos de cambio que se desarrollan en ésta y otras latitudes, colocan a la prensa del duopolio en su lugar natural: la extrema derecha, y sus productos, como una entelequia torcida. La simulación de realidad se rompe, se caen los andamiajes de la objetividad y aparece la intolerancia más reaccionaria con todas sus telarañas. Aparece la prensa como gran muralla conservadora y máquina de confusión y mentira.
Indígnate es el título del pequeño libro que ha inspirado a los manifestantes en las plazas españolas. El texto fue escrito por Stéphane Hessel, un veterano de la resistencia francesa que llama a los jóvenes a indignarse y resistir a las políticas neoliberales y las políticas totalitarias maquilladas de democracia. En esta resistencia y llamado a la insurrección hay un objeto principal: los medios de comunicación. “Convoquemos a una verdadera insurrección pacífica contra los medios de comunicación de masas”, exclama Hessel.
¿Por qué los medios? Allí se esconden las mil máscaras de la humillación, la sumisión y la ignorancia
Extraido de Punto Final
Título Original: “Los medios, en el centro de la batalla”

Las primeras dudas de la Educación…

El gen ideológico de Piñera y Lavín contra la educación pública

por Jaime Retamal (El Mostrador)
¿Nada hay peor que estar atrapado por fantasmas propios, miedos propios o ilusiones propias? Pues sí. Estar atrapado por ideologías propias.
Las tenazas de la ideología forjada por Jaime Guzmán -y por todo el espectro del gremialismo- al fuego de los años 70 primero, y al sopor de los 80 después, tienen hoy por hoy a todo el sistema educativo en una especie de agobio claustrofóbico.
Pero, especialmente claustrofóbico y agobiado, al Ministro de Educación. Claustrofóbico de sus propias ideologías, por cierto.
El fundamentalismo ideológico del Ministro lo hace acusar de “ideologismo” a quienes están, que duda cabe, mucho más allá de las ideologías; es decir, a jóvenes post-dictadura y post-concertación, a jóvenes que miran con otros códigos el “negocio” de la educación chilena, y exigen justicia, igualdad y mejores garantías de una educación significativa y de calidad. A esos jóvenes, los acusa de “ideologismo”, de haber traspasado las fronteras de “lo técnico”.
Como si “lo técnico” y “lo real” del sistema educativo chileno no fueran producto de una serie de concatenaciones ideológicas, con enemigos ideológicos, pensadas ideológicamente y puestas en marcha, al amparo de la dictadura y el totalitarismo ideológico de Pinochet, desde el año 81 en adelante.
Contra el Marxismo
La revista Qué Pasa de diciembre del año 1973, dirigida a la sazón por Gonzalo Vial Correa, trae en su portada a los tres hombres del año: primero, a don Luis Álamos, que tiene a la selección nacional de fútbol lista y dispuesta para viajar al mundial de selecciones en Alemania,

después de una serie de altibajos; segundo, al presbítero Raúl Hasbún, director de Canal 13, por rescatar a dicho canal del “control marxista”, convirtiéndolo en una “trinchera anti-UP”, y por ser un “juntista de tomo y lomo” al declarar asertivamente que “para mí, el gallo cantó, en Chile amaneció y las pesadillas de la noche se esfumaron”; y tercero, era que no, a Augusto Pinochet, “símbolo de la nueva presencia militar”;” “intelectual con varias obras publicadas”; “militar mil por ciento”; hombre de “actuar directo y franco”.
Pues bien, en esa –en apariencia- inocua revista, viene uno de los leitmotiv de toda la “revolución educativa”, especialmente del sistema universitario, llevada en adelante desde el año 81 por la dictadura y auspiciada por el gremialismo ideológico de Jaime Guzmán que atenaza hoy a Joaquín Lavín.
La editorial se pregunta “¿Qué falló?” en el proyecto de la Unidad Popular liderada por Salvador Allende. Falló -argumenta- catastróficamente el “marxismo”, el “marxismo chileno”, que en tres años despilfarró –entre otras cosas- la “penetración en la intelectualidad y en las Universidades” que ya llevaba produciendo desde hace medio siglo.
Ahí está, en ciernes, para decirlo suavemente, una de las claves de la intervención universitaria en Chile, vigente hasta hoy.
Es bueno recordarlo. Todo el ensamblaje de políticas públicas en educación tuvo como adversario político, el “totalitarismo marxista”, al que se le vinculó mágicamente con el llamado “estatismo”, y el “sovietismo”, y el “terrorismo” y el “ateísmo”. Contra toda esa mixtura imaginaria, se cohesionó y aglutinó toda una ideología ataviada de “libertad individual de elección”, de “libre mercado”, de “neoliberalismo” y de “conservadurismo moral”.
Para Jaime Guzmán, para toda su doctrina más ambiciosa y penetrante, ideológicamente hablando, la “revolución universitaria del 81” era clave en su lucha contra el “marxismo” que siempre fue concebido como una amenaza constante, larvada a veces, pero constante, que podía, por qué no, llevar a Chile de nuevo a la encrucijada de los 70.
El lobby político
En Mayo de 1986, Augusto Pinochet le encomendó a su Ministro del Interior, Ricardo García, una serie de “reuniones políticas” del más alto nivel, con las fuerzas políticas correctamente institucionalizadas en el país, es decir con la Unión Nacional y con la UDI.
Uno de los problemas más importantes que tenían preocupado a los medios oficialistas por aquel entonces era el llamado a Referéndum que un grupo de académicos de la Universidad de Chile había realizado para elegir a un nuevo rector, pero democráticamente.
Pues bien, el Ministro del Interior se reúne el 7 de Mayo con los líderes de la Unión Nacional, fundamentalmente con Andrés Allamand, quien planteó cuestiones más bien de orden político. Nada sobre la “coyuntura” universitaria.
El 15 de Mayo se reúne el Ministro del Interior García, con Jaime Guzmán. Líder de la Unión Demócrata Independiente. De lo que se habló, él mismo se encarga de dejarlo por escrito, en una columna de opinión de Mayo del 86 en la revista Ercilla, la que titula “La UDI y una agenda de trabajo”.
Dice que “por la naturaleza misma del encuentro, éste no apuntaba a la presentación de un petitorio a la autoridad, sino que la UDI planteara una agenda de temas de trabajo, cuyo análisis se profundice en reuniones futuras”.
¿Cuál es el tema nº1 en las preocupaciones de Jaime Guzmán? Ahí vemos, de nuevo su consideración estratégica en vista a una lectura y re-lectura constante del juego de acontecimientos en el devenir nacional.
Su primera preocupación para esta agenda de trabajo, que incluye reuniones futuras, es “la urgente implementación integral de una institucionalidad universitaria que incluya una efectiva gravitación de los académicos –debidamente jerarquizados- en el rumbo de nuestras universidades. Junto a ello, sugerimos que se refuerce el financiamiento estatal a la educación superior, pero favoreciendo su uso eficiente y que él se canalice hacia planteles privados existentes o que se creen, para mejorar la calidad académica de las universidades y dificultar su instrumentalización política”.
¿Fue solo Jaime Guzmán a esa reunión –lobby diríamos hoy- con el Ministro? Pues, claro que no. Fue con Pablo Longueira, Guillermo Elton, Javier Leturia y Luis Cordero.
Los atavismos mentales
La Universidad es uno de los temas centrales de la acción política de la élite gremialista de los 80. En sus revistas de divulgación política, fundamentalmente en la Revista Realidad; en sus intervenciones en prensa y columnas de opinión; en sus intervenciones públicas y en sus acciones e iniciativas prácticas, vemos que la estrategia de usar a la Universidad como instrumento de lucha ideológica y política está presente. Y Jaime Guzmán, el primero: el inspirador, el articulador, el fundamento –a estas alturas- mítico de esa lucha.
Ahora bien, a las reuniones con el Ministro del Interior, prontamente el 23 de Mayo del año 86, Pinochet responde a los políticos. Lo hace a través de una entrevista, y claro, la Universidad estará al centro de las preocupaciones del “presidente de Chile”.
Dada la lucha ideológica por el control y seguimiento de los cambios revolucionarios en educación superior, plasmado en innumerables acciones en los 80 ¿Qué es lo que puede hacer hoy Joaquín Lavín ante tanta evidencia histórica? ¿Alguien que es UDI “mil porciento”? ¿Cómo resuelve el Ministro sus atavismos ideológicos ochenteros? ¿Puede renunciar “al padre” y tirar todo al tacho del inconsciente?
¿Puede hoy el Ministro negar uno de los ejes fundantes del gremialismo, a saber, el eje cargado de ideología que encierra la “revolución universitaria del 81”?
Es bueno saberlo también. Tan preocupado estaba el gremialismo a comienzos del año 1980 de que los cambios educativos tuviesen una línea correcta -correcta en función de sus planteamientos ideológico-políticos-, que publican un extraordinario documento –que adjuntamos por su relevancia histórica- del economista formado en Harvard, especialista en economía de la educación, a la sazón flamante Gerente General del Banco de Talca, Sebastián Piñera.
Este “Paper Piñera” es sugerente e ilustrativo por donde se le mire.
El joven economista sugiere de entrada que su visión se enmarca “en el contexto de un Estado subsidiario, cuyo propósito no es el logro de estos objetivos (los educacionales) a través de la provisión directa por parte del Estado de todos los servicios educacionales, sino que a través de la acción conjunta del sector privado y del sector público”.
Y para que no queden dudas del gen ideológico al que pertenece, Piñera insiste en lo siguiente, al decir que “la participación del Estado en esta acción conjunta puede limitarse a la fijación de normas que regulen la acción del sector privado, puede incluir financiamiento con recursos públicos de la acción del sector privado…”
No quedan dudas de que el “Paper Piñera” debió de significar un aporte sustantivo (científico) a la transformación del modelo educacional que se llevó adelante desde los 80 bajo el paraguas ideológico del neoliberalismo.
¿A quién se le pregunta en el país de los 80, sino a un especialista en el tema, doctorado en economía de la educación (es decir en economía del capital humano) cuando lo que se trataba de imponer científicamente era una gran transformación, a escala nacional, del principal sistema de producción de recurso humano, el sistema educativo?
Una pregunta importante, hoy por hoy, es ¿por qué nuestro Presidente ha guardado tanto silencio si es un experto en el tema?
¿Qué decir? Tal vez es indudable. Estar atrapado por las propias ideologías es peor que estar atrapado de los propios miedos, fantasmas e ilusiones.
¿Sobre todo, si me toca gobernar con excelencia?
Quién sabe, tal vez es una pregunta sin respuesta.
Ante esto, no esta de más recordar que la revista Qué Pasa de diciembre del año 1973, también traía, a toda página, las predicciones para el año 1974 de la mentalista Yolanda Sultana Halabi Readi. Muy concentrada mirando las cartas predijo “se harán muchas reformas en los planes de educación durante este año 1974 por lo que los estudiantes pondrán un mayor interés en sus estudios”.
…¿y si le preguntamos a ella?
Orientaciones de políticas en materia educacional

http://www.scribd.com/embeds/59155594/content?start_page=1&view_mode=list&access_key=key-1oefd75azi3madqi49nx

Extraido de El Mostrador

Francisco Huenchumilla a Ignacio Walker: Nos hemos quedado a la saga

por Carlos Espionoza Jara (Blog)
Señor Senador
Don Ignacio Walker P.
Presidente Nacional del PDC
Santiago
4 de Julio del 2011
Estimado Ignacio:
Acuso recibo de la invitación que, en conjunto con el camarada Edmundo Pérez Yoma, nos formulas a los que fuimos Ministros y Subsecretarios de los Gobiernos de la Concertación para tener una reunión de trabajo acerca de la situación del Partido y de las próximas elecciones municipales.-
Te agradezco la invitación pero he tomado la decisión de no asistir por las razones que pasaré a exponerte.-.-Esto para nada lo tomes como un agravio para ti o hacia la persona de Edmundo ya que, a ambos, los respeto y les tengo particular afecto como personas y como camaradas.- Se trata,entonces,exclusivamente de una decisión política.-
El haber cumplido una etapa y estar alejado de la primera fila, y, además, vivir fuera de Santiago, me ha permitido mirar las cosas con mas calma, con mayor perspectiva y sin ningún interés personal de por medio.Por lo tanto lo que te voy a plantear lo haré con franqueza pero de buena fe y con ánimo constructivo.-Pero es lo que pienso.-
En primer lugar, me llama la atención la oportunidad que Uds. han elegido para tener una reunión cuyo objetivo sea debatir acerca del Partido y de las próximas elecciones municipales, en medio del clima social y político que vivimos, caracterizado por una amplia movilización de la sociedad civil respecto de temas tan importantes que han despertado, con razón, la atención de todo el país y que han puesto el dedo en la llaga respecto de las carencias del sistema que nosotros también ayudamos a construir. En consecuencia, me parece inconveniente que mientras el país está en otra, nosotros nos juntemos a tratar temas internos. Creo que es cuestión de oportunidad.

En segundo lugar, si esta invitación se hubiera formulado al inicio de tu mandato me hubiera parecido pertinente, por lo menos en relación con la situación interna del Partido; pero, a estas alturas, la Directiva que tú encabezas está próxima a cumplir casi un año de mandato y con franqueza yo no veo que se haya producido ninguno de los cambios a los cuales Uds. se comprometieron cuando, con legítimo respaldo, ganaron las elecciones internas. Entonces, ¿qué vamos a discutir? ¿Lo que Uds. han hecho o lo que Uds. piensan hacer? ¿O Uds. quieren conocer nuestra opinión respecto de lo que deberían hacer? En cualquiera de estos casos, ello no tiene ningún sentido político ya que justamente Uds. asumieron la Directiva con un claro discurso de cambio; es decir, sosteniendo que el PDC, cuestión que todos compartimos, requería una profunda reforma no tan sólo en sus estructuras, sino que en la formación política, en la toma de decisiones, en la selección de sus liderazgos, en sus planteamientos frente al país, etc., etc. Podría seguir enumerando.
Bueno, ese fue el compromiso de la actual Directiva; entonces la pregunta es: ¿qué hay de nuevo en la situación interna del Partido que amerite esta reunión, a la cual, en un momento tan inoportuno, Uds.nos convocan?
Tú nos invitas a una reunión que llamas “de trabajo” a las 20.30 hrs. Bueno, yo considero que eso es un eufemismo. Lo cierto es que, seguramente, será una cena donde hablarás tú, probablemente algún otro miembro de la Directiva y cuatro o cinco camaradas más. Te los podría enumerar con nombre y apellido. O sea, lo mismo de siempre. ¿De qué reunión de trabajo estamos hablando?
Ignacio, Uds. los denominados “Príncipes” dentro del Partido, ganaron legítimamente con un discurso de cambio. Hagan lo que tienen que hacer. El Partido necesita esos cambios. Necesita que Uds. se pongan al frente con un discurso fuerte y renovador, que recorran el país y se junten con las bases, y de paso conozcan la realidad de las regiones; que produzcan los cambios de organización que se requieren; que formen nuevos liderazgos entre los jóvenes; que enfrenten a la Derecha y su Gobierno con fuerza y con claridad. El liderazgo se ejerce con propuestas y proposiciones audaces y en lenguaje simple y directo para que la gente lo entienda, usando todos los medios de comunicación disponibles para tener presencia. No pretendo dar lecciones sobre cuestiones que no tengo competencia. Pero, tengo un sentimiento y un olfato de que nos hemos quedado a la saga. Es cosa de mirar lo que está pasando en la calle.-
Por ello, me resulta incomprensible que nos convoques a mirarnos el ombligo en los precisos momentos en que recorre el país un sentimiento de cambio como nunca había sucedido en los 20 años en que fuimos gobierno, sentimiento que tiene que ver, ni mas ni menos, que con el cuestionamiento del modelo capitalista neoliberal que implantó la dictadura y que nosotros administramos con eficiente responsabilidad fiscal y con políticas públicas tendientes a superar la pobreza y lograr un desarrollo con equidad, pero sin afectar los nudos gordianos del sistema.-
Lejos de mí de renegar de lo que hicimos como Concertación.-Por el contrario, debemos sentirnos orgullosos de lo que hicimos.-Pero así como cada día tiene su afán, cada época también tiene lo suyo.-Nosotros,simplemente,hicimos lo que hicimos porque responsablemente pensamos que era lo mejor para el país acorde con las circunstancias históricas que nos tocó vivir,lo cual no significa que no hayamos cometidos errores, que los cometimos como que el país nos quitó la conducción del Estado y se la entregó a la Derecha.-
Por eso me cargan los generales después de las batallas.
Por eso que debemos estar atentos a los signos de los tiempos.
Hoy día son otros los afanes.-El pueblo de Chile nos quitó la conducción del Estado porque sopesó nuestros errores, en el subconsciente colectivo, como un problema de eficiencia comprándose el discurso de la derecha de que había “una nueva forma de gobernar” que se encarnaba en el “eficiente y exitoso” candidato Sebastián Piñera.Un ganador.-
Pero, después de un periodo de prueba y de observación, terremoto de por medio, la gente se percató de que le había entregado el Gobierno a los mismos que estaban en la Universidades privadas, a los mismos que estaban en las Isapres,a los mismos que estaban en las AFP,a los mismos que estaban en los Bancos,a los mismos que estaban en las grandes empresas,a los mismos que estaban en la Polar…………..a los mismos que lucran con la educación y los tienen endeudados de por vida para lograr tener un incierto futuro profesional……a los mismos que les meten planes de salud incomprensibles y de prestaciones recortadas……….a los mismos que administran millones y millones de dólares de los trabajadores pero que al momento de la jubilación les pagan pensiones “incomprensibles”……a los mismos dueños de los bancos que publicitan trimestralmente millonarias utilidades……….a los mismos dueños de las grandes empresas de los grupos económicos que obtienen año tras año pingues utilidades……….a los mismos ejecutivos y directivos de la Polar que engañaron a miles de personas modestas y que paralelamente eran miembros del directorio de empresas estatales nombrados por el Gobierno………….o sea ,ahora al pueblo se “ le cayó la chaucha “ de que le había entregado el Gobierno a los mismos que los humillan …..a los mismos que los endeudan…..a los mismos que le cobran intereses usureros…..a los mismos que los engañan.. y que ,además, la “ nueva forma de gobernar “ no era tal.-Tal relato no existía.-
Por ello que el problema del Presidente Sebastián Piñera y su Gobierno es un problema de credibilidad.-La gente, simplemente, dejó de creerle.-
Y como contrapartida la gente nos reprocha que nosotros, la Concertación, no hicimos cuando éramos Gobierno, lo que hoy día se demanda.-Nosotros sabemos, como he dicho, que cada día tiene su afán y que la vida social y política es un proceso, por lo cual lo que nosotros hicimos posibilita hoy día plantearse nuevos desafíos.
Entonces, nuestra capacidad política como Partido es comprender el actual escenario y los signos de los tiempos y darnos cuenta, y actuar en consecuencia, que lo que se está demandando y que fija los términos de la controversia, es algo mas que “ mas de lo mismo”.-No son meros retoques a las políticas públicas actuales. Se están tocando puntos neurálgicos del sistema.
Detrás del alegato contra el lucro, lo que hay, en el fondo, es una rebelión contra una sociedad desigual en que unos pocos se han convertido en los supremos acreedores de los otros muchos (el resto) que conforman el ciudadano común y corriente que sólo tiene su trabajo y una esperanza de que algún día será beneficiado por el “chorreo”.
Unos pocos que lo tienen todo y que son los dueños de los servicios claves y a los cuales el resto les tiene que pagar al contado o endeudarse para siempre.
Son los mismos que hoy día, más encima, tienen el poder político.
Yo creo, francamente que hay aquí un tema de fondo; incubándose un río subterráneo de disconformidad creciente que perfectamente puede transformarse en una bomba de tiempo de una aguda crisis social, con repercusiones naturalmente políticas.
Si todo esto que está pasando, lo traduces a claves políticas, uno concluye que el país necesita cambios profundos en esta sociedad inequitativa que es una de las más desiguales del mundo. Por lo tanto, no pueden haber cambios cosméticos, fruto de acuerdos políticos-legislativos que eludan el fondo del problema y que no tomen en cuenta esta realidad. Se requieren políticas de Estado, fruto de un acuerdo de todos los sectores sociales y políticos.
De ahí que, a mi juicio, en esta etapa tenemos que ser audaces y tomar la iniciativa política.
Es la hora de declarar la educación y la salud como bienes públicos (igual que la defensa nacional y la seguridad de las personas) y que por lo tanto deben ser financiadas totalmente por el Estado, lo que no descarta los servicios pagados para aquellos que puedan hacerlo.-
Con ello, podemos tener una educación pública estatal en todos los niveles, moderna, de calidad y competitiva. Sin perjuicio, de otros tipos de educación pública sin fines de lucro que el Estado también pueda subsidiar.
Es hora, entonces, de sincerar el sistema de las universidades privadas que, ilegalmente lucran con la educación.-
Es hora que el Estado asuma su condición de dueño de las Universidades estatales y actúe en consecuencia.-
Es hora de terminar con la municipalización de la educación y buscar fórmulasdescentralizadas mediante corporaciones de derecho público regionales,provinciales o comunales de giro único específico.-
Es hora de hacer un nuevo trato con los profesores del sistema municipal para que miles de ellos puedan jubilar en condiciones dignas, y partir con las nuevas generaciones de docentes con un nuevo estatuto, reforma de formación universitaria mediante.-
Es hora de hacer una profunda reforma del Estado, dignificando a los funcionarios mediante sueldos dignos y capacitación moderna; y estableciendo un proceso de jubilación y recambio con nuevos derechos y obligaciones terminando, de paso, con los miles de trabajadores a honorarios y permitiéndole al sector público, negociar colectivamente.-
Es hora de hacer una efectiva descentralización acercando el Estado a la gente, mediante la elección directa de sus autoridades regionales o provinciales (sin afectar el Estado Unitario), y haciendo una profunda reforma de empoderamiento a las municipalidades para el combate contra la pobreza y la mejor calidad de vida de sus habitantes; y resolviendo, de igual manera que el sector público, la situación de sus funcionarios.
Hay que abrir el sistema político (¿qué sentido tiene incorporar a cuatro millones de jóvenes al padrón electoral sino existen alternativas reales por las cuales puedan decidir?) terminando con el sistema binominal y legislando seriamente sobre la relación que existe entre el dinero y la política.
Hay que reformar la legislación laboral para que exista un efectivo contrapeso-entre el capital y el trabajo, mediante la existencia de sindicatos fuertes que puedan negociar colectivamente.-
Es hora de hacer la profunda Reforma Tributaria que el país necesita respecto de las grandes empresas. Nosotros debemos separar y apoyar la situación de las pequeñas y medianas de las grandes empresas. La Reforma Tributaria es para éstas.
Ignacio: tú me dirás: pero si sobre todo esto es muy difícil que exista acuerdo. Bueno, pero si de eso se trata la Política. De poner los temas, de hacer propuestas, de tener un relato y que la gente identifique a los DC con la lucha contra la desigualdad, contra la injusticia y a favor de los más necesitados y de la clase media chilena que son los sectores que necesitan estos grandes cambios que la sociedad reclama.
La audacia no es antagónica con la responsabilidad. Pero la gente lo que no quiere es que seamos eternamente “agüita perra” o “gatitos de chalet” para los camaradas más paltones.
¿Qué la derecha y el gobierno van a tocar todas las campanas y no van a estar de acuerdo? Bueno, ese es su problema. Ellos deberán responder frente al país.
Nosotros, en cambio, siendo fieles a nuestros principios doctrinarios debemos saber leer los signos de los tiempos.
Creo que me he alargado demasiado, pero tengo otros temas que te los enuncio y sobre los cuales espero escribirte pronto:
a) El voto voluntario y la ingenuidad de la Concertación.
b) Política de alianzas de la DC y la Concertación.
c) Las próximas elecciones municipales
d) Las elecciones presidenciales del 2013.
Ahora sí, termino con el segundo punto de la convocatoria: Las elecciones municipales.
Esta cena de trabajo tendría éxito si todos los convocados se comprometen a ser candidatos a concejales (si alguno quiere ser candidato a Alcalde, mejor). Pero que te lo den firmado.
Yo por mi parte estoy a disposición.
Te saluda a ti y a Edmundo, con todo afecto.
Francisco Huenchumilla Jaramillo
Ex. Diputado
Ex Subsecretario
Ex Ministro
Ex Alcalde
Ex. Secretario Nacional del PDC.
Extraido de YANKY……Carlos Espinoza Jara

El Lucro esta de Muerte


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